“Su utilización, en comparación con cualquier combustible fósil, genera más empleo, aumenta la recaudación en cotizaciones y tributaria, disminuye el déficit exterior y suministra energía al cliente final a precios inferiores” comentan desde la Asociación.

En un estudio financiado por el Ministerio de Industria, analiza las “posibilidades, necesidades y expectativas” del sector en el aprovechamiento de la biomasa forestal primaria. El documento es la aportación de la patronal forestal al nuevo Plan de Energías Renovables (PER), que tendrá una vigencia desde 2011 a 2020.

ASEMFO pide al Gobierno que “desarrolle un mercado amplio y transparente de la biomasa forestal basado en criterios económicos, ecológicos y sociales”. La Unión Europea reconoce que la energía procedente de fuentes renovables, como es la biomasa, mejora la eficiencia energética y la disminución de las emisiones de gases de efecto invernadero”. En los acuerdos aprobados por el Parlamento Europeo el 17 de diciembre de 2008, a España se le asigna un mínimo del 20% de energía final obtenida con renovables en 2020.

Alta disponibilidad

El documento subraya que es “muy alta la actual disponibilidad de biomasa forestal primaria en nuestros montes para destinos energéticos. Puede estimarse en más de 10 millones de toneladas/año (con el 25% de humedad) las necesarias para mantener un nivel de gestión silvícola razonable, totalmente compatible con la mejora de nuestras masas”.
 
La utilización de esta biomasa se “autofinancia en precios de 15-20 € megavatio hora (MW/h) y genera unos 10.000 puestos de trabajo directos en el monte”. Sin embargo, alcanzar este nivel de utilización requiere “fomentar los usos térmicos y eléctricos”.

“Especialmente eficiente” como fuente de energía térmica, sus usos térmicos “no han tenido ningún tipo de apoyo significativo” durante el actual PER (2005-2010). Pero el enfoque de contabilización de energía final de la nueva directiva de renovables obliga a España a hacer un especial esfuerzo en su utilización para usos térmicos. Y necesita fomentarla como fuente primaria de energía eléctrica.

Ocho ventajas sostenibles

  1. Combustible de fácil gestión: puede utilizarse en el momento y en el lugar en que se demande energía.
  2. No es un producto tóxico ni peligroso.
  3. Crea empleo rural directo e indirecto
  4. De gran calidad química. Su combustión no produce en cantidad significativa elementos corrosivos, como es el caso del cloro para la biomasa herbácea, o tóxicos, como los productos de combustión de pinturas y colas en la biomasa recuperada o RSU.
  5. Su utilización es muy idónea a pequeña escala en instalaciones con sistemas de limpieza de humos poco sofisticados. Sus emisiones son perfectamente comparables con los combustibles fósiles de mejor calidad.
  6. Al tener un porcentaje de humedad variable y en algunos casos elevado, su capacidad calorífica puede ser menor que otras biomasas sólidas. Característica que facilita su  gestión a empresas de servicios que suministran energía térmica en contador.
  7. Aunque sus costes de extracción son generalmente algo superiores que los actuales de la paja, cáscara o hueso, es muy inferior al del gas natural o gasóleo.
  8. El sector está en condiciones de recoger la biomasa forestal de la manera más eficiente posible. Hay una necesidad real de gestión y aprovechamiento de nuestras masas forestales.


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