Según Los Verdes, la crisis que afrontan en estos momentos los pescadores, agricultores y transportistas, por la carestía de los combustibles, pone de manifiesto los desequilibrios profundos de un modelo de producción y de consumo, basado en la ilusión de un petróleo barato e infinito y totalmente dependiente. Un modelo que ha sido la apuesta – totalmente equivocada e insostenible – del Gobierno, y que se ha centrado en la construcción de más infraestructuras – que necesitan más combustible fósil -, la no sustitución de energías fósiles por renovables, la falta de una verdadera política de ahorro y de sostenibilidad, y privilegiando transferencias de fondos desde la sociedad hacia ciertas corporaciones, sin tener en cuenta criterios de sostenibilidad y justicia, con la excusa agotada de estimular el crecimiento . Para Los Verdes, bajar artificialmente el precio del gasóleo no puede ser, bajo ningún concepto, una solución social y ecológicamente sostenible y aceptable. Si el problema es que dependemos demasiado del petróleo, reducir los impuestos sobre el combustible a pescadores, agricultores y transportistas sólo va a agravar el problema, al dar una subvención indirecta a la importación del petróleo y, por tanto, subvencionar a las petroleras. Por otro lado, esta formación ecologista estima que el incremento de los precios en los combustibles fósiles puede forzar, precisamente, a aplicar las soluciones – tan demoradas -, como son políticas de ahorro, vehículos más eficientes, energías renovables o el impulso del transporte de mercancías por ferrocarril.



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