Energía, transporte y construcción sostenible impulsan el uso del cobre

 

1. Electrificación y renovables

El Instituto Europeo del Cobre, que recoge en un comunicado cuatro acciones cotidianas que el cobre convierte en sostenibles -electrificación, la movilidad sostenible, la edificación ecológica y el acceso al agua-, cita el informe World Energy Outlook 2017 publicado recientemente por la Agencia Internacional de Energía (AIE) que recoge como la electricidad se está introduciendo en sectores antes limitados a los combustibles, incluyendo los vehículos y los sistemas de calefacción y refrigeración. El informe también destaca los progresos en la electrificación de los hogares que se han llevado a cabo en India, Indonesia y el África Subsahariana.

Y con la electrificación también las fuentes de energía renovable toman impulso. De hecho, la producción energética a nivel mundial procedente de centrales eólicas y solares representaba el 23% del total en 2015 y se espera que llegue al 30% en 2020, recuerda el Instituto que apunta a que el cobre es un componente esencial en los sistemas de estas fuentes de energía, cuya eficacia, fiabilidad y rendimiento optimiza.

2. Movilidad eléctrica

El documento afirma que se estima que 2018 será un punto de inflexión para la automoción eléctrica, con la vista puesta en que el futuro de la movilidad sostenible pasa por el vehículo eléctrico. “Gracias a las mejoras en tecnología, en acceso y en desarrollo de puntos de recarga que ya se están implementando se espera que en2025 uno de cada 6 coches que circule por las carreteras sea eléctrico“, dice.

En este sentido, la entidad asegura que la demanda de cobre para este tipo de vehículos se prevé que pasará de las 185.000 toneladas en 2017 a casi 2 millones de toneladas en 2027. “Esta industria necesita del cobre para la fabricación de componentes clave como baterías y motores, así como para las estaciones de recarga y las infraestructuras de apoyo“, señala.

Agua para todos

El documento recuerda que La escasez de agua afecta a millones de personas en todo el mundo. En España, este problema se ha visto agravado en los últimos años por el crecimiento de la demanda, los cambios climáticos (menos precipitaciones y mayor evaporación por el aumento de las temperaturas) y la falta de eficiencia en el consumo de agua.

Es importante, por tanto, encontrar una solución sostenible con medidas que fomenten un mayor ahorro. “Es aquí donde encaja el cobre -señala el Instituto-: un material esencial para optimizar la eficiencia delas fuentes renovables, necesarias para reducir el alto coste energético de las plantasdesaladoras”.

Construcción “verde”

El uso de materiales sostenibles y la adopción de medidas para aumentar la eficiencia energética de los edificios es una tendencia al alza en el sector de la construcción. De hecho, la reducción de la demanda de energía para la edificación es uno de los compromisos que la Unión Europea ha suscrito en el Acuerdo de París.

La contribución del cobre, en este sentido, es fundamental tanto por sus múltiples aplicaciones en los edificios (cubiertas, fachadas, sistemas de agua, gas y calefacción, instalaciones eléctricas…), como por ser un material natural, duradero y resistente, sin apenas costes de mantenimiento y 100% reciclable al final de su vida útil. Con todo esto, el cobre se erige como un material imprescindible en la edificación ecológica, dice el Instituto.



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