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Cuando pensamos en los sonidos que emiten los chimpancés acude a nuestra mente una sucesión de chillidos, gruñidos y jadeos que pueden revelar el estado del excitación del animal, pero poco más. Sin embargo, un nuevo trabajo publicado esta semana en la revista Communications Biology sugiere que tal vez no se trate de meros sonidos desordenados, sino que la sucesión de estos ruidos en determinado orden quizá tenga algún tipo de significado.

Los resultados obtenidos por Cédric Girard-Buttoz y su equipo les llevan a concluir que los chimpancés combinan llamadas vocales en secuencias ordenadas y especulan con que la combinación de secuencias vocales podría potencialmente transmitir una gama de significados considerablemente más amplia de lo que es posible con llamadas individuales por sí solas.

Para el estudio, los autores analizaron 4.862 vocalizaciones producidas por 46 chimpancés adultos salvajes del Parque Nacional Taï, Costa de Marfil. Identificaron 12 vocalizaciones diferentes, incluidos gruñidos, gritos, rugidos y «hoos», que los chimpancés combinaron en un total de 390 secuencias vocales únicas.

Los investigadores encontraron que las secuencias vocales se organizaron en una estructura jerárquica, en la que las unidades individuales se incrustaron en secuencias de dos unidades, que a su vez se incrustaron en secuencias de tres unidades. Así, una secuencia vocal podría consistir en un grito, seguido de un gruñido, un rugido y otro grito.

¿Un código entre chimpancés?

Los autores construyeron redes de secuencias vocales para examinar si las vocalizaciones individuales se combinaban al azar o en órdenes predecibles. Identificaron combinaciones de vocalizaciones individuales que tendían a ocurrir juntas dentro de secuencias de dos unidades, así como vocalizaciones que ocurrían consistentemente en el mismo orden dentro de secuencias de dos unidades y podían recombinarse en secuencias de tres unidades.

Por ejemplo, un “hoo” jadeante ocurría de manera confiable en la primera posición de una secuencia de dos unidades y era 12 veces más probable que fuera seguido por un grito jadeante de lo que se esperaría si las vocalizaciones se combinaran al azar. Un “hoo” jadeante seguido de un grito jadeante era más probable que fuera precedido por un “hoo” no jadeante que cualquier otra vocalización dentro de una secuencia de tres unidades.

Los autores sugieren que las reglas aparentes que observaron en el orden de las vocalizaciones de los chimpancés ofrecen la complejidad estructural requerida para generar nuevos significados, aunque se necesita más investigación para investigar qué significados pueden estar codificados por diferentes secuencias.

Fuente: Vozpópuli

Artículo de referencia: https://www.vozpopuli.com/next/chimpances-lenguaje-grunidos.html



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