La Organización Meteorológica Mundial (OMM) y la Administración Oceánica Y Atmosférica Nacional de Estados Unidos (NOAA) han confirmado oficialmente y de forma simultánea un dato que se daba por hecho desde hace días pero que, no por ello, deja de ser relevante: el 2018 fue el cuarto año más cálido en la Tierra desde que los humanos registramos la temperatura de forma científicamente fiable (es decir, el año con la temperatura media más alta desde 1850). El ranking de años calurosos que en consecuencia de la siguiente forma: en las tres primeras posiciones se sitúan -por este orden-, los años 2015, 2016, 2017; mientras que 2018 ocupa la cuarta plaza.

Los negacionistas del cambio climático -aunque parezca mentira, todavía existen climaescépticos– pueden alegar que el dato de 2018 y el frío de las últimas semanas en Estados Unidos desmiente el calentamiento global pero, como destaca esta semana la OMM, el dato realmente importante, hablando de cambio climático, es que la acumulación continuada de años cálidos (cuatro en el último lustro), “confirma la continuidad del cambio climático a largo plazo provocado por las concentraciones atmosféricas de gases de efecto invernadero”.

Análisis consolidado

Un análisis consolidado de cinco de los mejores conjuntos internacionales de datos, realizado por la OMM), revela que la temperatura media mundial en superficie en 2018 superó aproximadamente en 1,0° grado Celsius (con un margen de error de ±0.13°C) a la de la era preindustrial (1850-1900). Se trata del cuarto año más caluroso jamás registrado, destaca textualmente la OMM en su página en Internet.

El año 2016, que sufrió la influencia de un intenso episodio de El Niño, continúa siendo el más cálido del que se tenga registro (1,2 °C por encima de la era preindustrial, usada como referencia).

Tanto en 2015 como en 2017 las temperaturas medias mundiales superaron en 1,1 °C las de los niveles preindustriales. Resulta prácticamente imposible establecer una distinción entre ambos años a nivel térmico ya que la diferencia de temperatura es menos de una centésima de grado, lo cual es inferior al margen de error estadístico.

Largo plazo

“La tendencia de la temperatura a largo plazo es mucho más importante que la temperatura de cada año, y esa tendencia es al alza”, manifestó el Secretario General de la OMM, señor Petteri Taalas. “Los 20 años más cálidos de los que se tienen datos se han registrado en los últimos 22 años. El ritmo del calentamiento en los últimos cuatro años ha sido excepcional, tanto en la superficie terrestre como en los océanos”.

“No obstante, las temperaturas no son sino una parte del problema. En 2018 los fenómenos meteorológicos extremos y de efectos devastadores afectaron a numerosos países y a millones de personas, y tuvieron repercusiones devastadoras para las economías y los ecosistemas”, señaló.

“Muchos de los fenómenos meteorológicos extremos corresponden plenamente a lo previsible en una situación de evolución del clima. Se trata de una realidad a la que tenemos que hacer frente. La reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y las medidas de adaptación al clima deberían gozar de máxima prioridad a nivel mundial”, declaró el señor Taalas.

Temperatura

La temperatura media mundial en 2018 fue superior en aproximadamente 0,38 °C (±0.13 °C) a la media a largo plazo del período 1981-2010 (estimada en 14,3 °C).

Los Servicios Meteorológicos e Hidrológicos Nacionales utilizan este período de referencia de 30 años para evaluar los promedios a largo plazo y la variabilidad interanual de los principales parámetros climáticos, tales como la temperatura, la precipitación o el viento, que son importantes para los sectores sensibles al clima, como son la gestión del agua, la energía, la agricultura o la salud.

La OMM publicará en el mes de marzo su Declaración sobre el estado del clima mundial en 2018. Este informe presentará un panorama completo de la variabilidad y las tendencias de temperatura, los fenómenos de fuerte impacto y comprenderá también indicadores clave del cambio climático a largo plazo, como son el aumento de las concentraciones del dióxido de carbono, la situación del hielo marino en el Ártico y en la Antártida, el aumento del nivel del mar y la acidificación de los océanos.

La Declaración final incluirá información facilitada por una amplia gama de organismos de las Naciones Unidas sobre los efectos del cambio climático a nivel humano, socioeconómico y medioambiental.

Forma parte de una iniciativa de todo el sistema de las Naciones Unidas destinada a proporcionar a las instancias decisorias información más exhaustiva, que sirva de orientación política, sobre las interacciones entre el tiempo, el clima y el agua y los objetivos mundiales de desarrollo de las Naciones Unidas.

El año 2019 tiene visos de parecerse a 2018

En Australia el mes de enero ha sido el más caluroso desde que se tienen datos, y se han dado olas de calor sin precedentes por su amplitud y duración. También fue el mes de enero más seco jamás registrado en Tasmania, donde se produjeron destructivos incendios de monte bajo.

En vastas regiones de Australia los fenómenos extremos que propician los incendios son cada vez más frecuentes y la temporada de incendios dura más, según la Oficina de Meteorología de ese país.

Por su parte, las olas de calor intensas se están volviendo cada vez más frecuentes a consecuencia del cambio climático. En enero, mientras en el hemisferio sur se daba un calor extremo, algunas zonas de América del Norte se veían sometidas a un frío extremo.

“El tiempo frío del este de los Estados Unidos de América no desmiente en absoluto el cambio climático”, dijo el señor Taalas.

“El calentamiento del Ártico se produce a un ritmo dos veces más rápido que la media mundial y una gran parte del hielo de la región se ha fundido. Esos cambios afectan a las pautas meteorológicas, no solo de la región sino también fuera, en el hemisferio norte en general. Parte de estas temperaturas frías anómalas de las latitudes más bajas podrían deberse a los cambios drásticos del Ártico. Lo que sucede en los polos no se circunscribe a los polos, sino que influye en las condiciones meteorológicas y climáticas de latitudes más bajas, en las que viven cientos de millones de personas”, señaló.

Los registros empezaron en 1850

La Organización Meteorológica Mundial explica en su página en internete que usa conjuntos de datos (basados en datos climatológicos mensuales procedentes de sistemas mundiales de observación) de la Administración Nacional del Océano y de la Atmósfera (NOAA) de los Estados Unidos, del Instituto Goddard de Investigaciones Espaciales de la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA), del Centro Hadley de la Oficina Meteorológica del Reino Unido y de la Unidad de Investigación Climática de la Universidad de East Anglia del Reino Unido.

También utiliza conjuntos de datos de reanálisis del Centro Europeo de Predicción Meteorológica a Medio Plazo (CEPMMP) y de su Servicio de Cambio Climático del programa Copernicus, así como del Servicio Meteorológico del Japón.

Este método combina millones de observaciones meteorológicas y marinas, incluidas las satelitales, con modelos a fin de producir un reanálisis completo de la atmósfera. Gracias a la combinación de observaciones y modelos, se pueden estimar temperaturas en cualquier momento y lugar del globo, incluso en áreas con escasez de datos, como las regiones polares.

Fuente: JOAQUIM ELCACHO / La Vanguardia,

Artículo de referencia: https://www.lavanguardia.com/natural/cambio-climatico/20190207/46279545263/2018-cuarto-record-anual-mundial-temperatura-elevada.html,