El crecimiento urbano imparable en África ha provocado importantes problemas de tráfico y contaminación. Como solución, sus gobiernos han apostado por la movilidad sostenible, la reducción del uso de energías fósiles y la gestión de residuos.

Se estima que la población actual de Lagos, la urbe más grande de Nigeria es de 21 millones, pero que será de 32 millones para 2050. Que la ciudad tanzana de Dar es Salaam cuenta con un crecimiento demográfico del actual 6,5%. O que Adís Abeba, capital de Etiopía, y Nairobi, capital de Kenia, triplicarán su población actual dentro de 30 años. Como si Madrid absorbiera a los habitantes de toda su Comunidad, a los de las comunidades de Castilla y León y Castilla-La Mancha, y a los de Extremadura.

Pero a las consecuencias de este crecimiento hacia megaurbes se unen los retos que el continente enfrenta a consecuencia del cambio climático. Sequías, inundaciones y hambrunas asolan sus ecosistemas en la última década y provocan cada vez más migraciones climáticas hacia los núcleos urbanos. Y eso supone que su organización sea cada vez más compleja.

En consecuencia, se “plantean importantes retos ambientales, sociales y de salud que se deben abordar”, señala Julia Moreno, responsable del área de Sostenibilidad Urbana de Forética.

La lucha contra la contaminación

Las metrópolis africanas aumentan exponencialmente su población año tras año lo que conlleva un aumento de la contaminación. El tráfico provoca atascos interminables en Nairobi o Lagos, y el 47% de las emisiones de CO2 en Adís Abeba. Solo en Johannesburgo produce el 56% de los gases de efecto invernadero de Sudáfrica y en Lagos se generan 10.000 toneladas métricas de residuos al día.

Pero estas ciudades están dispuestas a reducir sus emisiones y se han adscrito –junto a muchas otras- al Grupo de Liderazgo Climático C40. Su objetivo común: construir un futuro sostenible. Para ello apuestan por el consumo responsable, la movilidad sostenible y la adaptación de sus infraestructuras. Los proyectos realizados por las distintas metrópolis buscan cumplir con esas metas, algunas veces al mismo tiempo.

África

Por ejemplo, Senegal es uno de los países africanos a los que más afecta el cambio climático debido al avance del desierto del Sáhara. Ante la falta de alimentos, muchas personas empobrecidas se desplazan a la capital buscando un futuro mejor. Algunas de las consecuencias que enfrentan los nuevos pobladores son: falta de seguridad alimentaria y constantes sequías.

Para hacer frente a esto, Dakar –en colaboración con la FAO- ha organizado pequeños jardines o huertos en los que se reciclan viejos utensilios y con los que también se potencia la agricultura y una alimentación saludable.

Por su parte, en Lagos, con ayuda de empresas privadas, se ha potenciado la gestión de residuos, lo que ha permitido una mayor implicación de todos los sectores de la ciudad. En Johannesburgo también realizan campañas para que ciudadanos voluntarios recojan las calles de residuos y concienciar de esta manera sobre la sostenibilidad y el medio ambiente.

Además, la ciudad sudafricana cuenta con un Marco Estratégico de Cambio Climático, con el que desde 2006 intentan que la ciudad trabaje unida para reducir las emisiones de carbono.

Las ciudades de Kampala (Uganda), Dar es Salaam (Tanzania) y Durban (Sudáfrica) han desarrollado desde 2016 el Climate-Smart. Un programa que ha permitido que todos los proyectos desde entonces implementados cuenten con medidas para el cuidado del medioambiente. Pues hasta entonces solo se tenía en consideración los costes y la disponibilidad de las tierras.

Un valor mundial

Con todo, las principales medidas ejecutadas en las ciudades de África contra el cambio climático se centran en la movilidad sostenible. Lugares como Nairobi han hecho de la Avenida Luthuli una vía en una sola dirección. Con ello buscan evitar las grandes congestiones y fomentar las formas de movilidad no monitorizada con carriles y pasarelas para bicicletas y peatones.

Pero además, las inversión en infraestructuras de transporte también se orienta hacia alternativas sostenibles: autobuses, ferrocarriles y metro ligero ya recorren varias ciudades del continente.

Estos proyectos de transporte público sostenible, gestión de residuos y planes para la reducción de emisiones de carbón son un ejemplo, no solo para un continente que se enfrenta a un futuro incierto a causa del cambio climático, sino para todos los países que buscan adaptar sus metrópolis al cuidado del medio ambiente. África está dando pasos agigantados en materia de sostenibilidad con el objetivo de mitigar la emergencia climática.

Fuente: PAOLA DE FRANCISCO / PLANETA INTELIGENTE – EL MUNDO,

Artículos de referencia: https://planetainteligente.elmundo.es/retos-y-soluciones/adis-abeba-nairobi-dar-es-salaam-o-lagos-ciudades-africanas-en-la-lucha-contra-el-cambio-climatico,



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