El Programa Ciudad Sostenible, antes Ciudad 21, representa el compromiso de la Junta de Andalucía con las entidades locales andaluzas en la lucha contra el cambio climático. Tiene como principal objetivo mejorar la calidad del medio ambiente urbano de los municipios adheridos y, con ello, la calidad de vida de los andaluces. Esta iniciativa es un proyecto único en España que desarrolla la comunidad autónoma desde el año 2002.

Recientemente, ha indicado Planas, el programa ha incorporado los nuevos enfoques de la Estrategia de Sostenibilidad Urbana (EASU), aprobada el pasado año en Consejo de Gobierno. El documento, elaborado por la Consejería de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente con la colaboración de los departamentos de Fomento y Vivienda y de Economía, Innovación, Ciencia y Empleo, recoge siete ámbitos de actuación: ciudad y territorio, desarrollo urbano, movilidad y accesibilidad, edificación, metabolismo urbano, biodiversidad y espacio libre en los sistemas urbanos y la gestión urbana.

En el ámbito de la ciudad y el territorio, la Estrategia establece objetivos que complementan el Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía, como son mantener la estructura del sistema de ciudades actual, fomentando la cooperación y el funcionamiento en red. A ello se suma intervenir en la recalificación de la ciudad existente, incentivando los procesos de rehabilitación y de puesta en uso de lo ya construido frente a los de nueva ocupación de suelo, que generan un importante número de viviendas vacías o locales sin uso.

Para el desarrollo urbano, el documento pretende concebir la actividad urbanística como una función pública instrumental que mejore la calidad de vida de la ciudadanía con un entorno saludable y cohesionado. Todo ello con unos criterios centrales de eficiencia energética y consumo razonable.

En cuanto a la movilidad y accesibilidad, el texto recoge la elaboración de una legislación sobre estos sistemas, de manera que se integren los aspectos energéticos y de emisiones contaminantes. Para la edificación se incorpora el derecho a la vivienda como un objetivo central de la actividad urbanística y se desarrolla una política de suelo con criterios de sostenibilidad en la creación de nuevos edificios. Para el diseño de las urbanizaciones se fomenta la construcción bioclimática, basada en la eficiencia energética de los edificios, con sistemas pasivos (aislamiento, orientación, corrientes de aire) y activos (instalaciones eficientes y preferentemente centralizadas), incluyendo las energías renovables.

Sistema circular

El titular de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente ha hecho hincapié en que la Estrategia de Sostenibilidad Urbana plantea una modificación del actual modelo urbano lineal a un sistema circular, donde los residuos se transformen en materias primas del sistema productivo. Los elementos de este sistema son la energía, el agua y los materiales (residuos). Para el primero de ellos se pretende integrar el concepto de eficiencia energética en toda la organización y diseño de las ciudades. En cuanto al agua, se destaca que es un recurso natural finito, aunque regenerable, cuyo uso debe basarse en principios de racionalidad, mesura, equidad y solidaridad.

Por último, para la biodiversidad y los espacios libres en el sistema urbano, la EASU los considera un recurso para la ordenación territorial y urbana necesarios para hacer una ciudad. En este campo se promoverá la agricultura ecológica y la obtención de productos locales de producción sostenible en las zonas periurbanas. Por último, para la gestión urbana se aplicará el modelo de Agenda 21 y su plan de acción para la sostenibilidad como modelo de gestión participativa.

Desde 2002, el programa Ciudad Sostenible ha desarrollado más de 600 proyectos, con una inversión de 40 millones de euros. Uno de los objetivos es que los ayuntamientos adheridos reduzcan sus emisiones de CO2 en un 20% en 2020 en relación con 2007. Entre sus logros, destaca la construcción de 150 kilómetros de carril bici en 39 actuaciones y la adecuación de otros 20 kilómetros. Estas nuevas infraestructuras están permitiendo dejar de emitir a la atmósfera 47.438 toneladas al año de CO2.



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