Según el estudio elaborado por un equipo internacional de investigadores, del que forman parte el Centro de Estudios Avanzados de Blanes (CEAB-CSIC) y la Universidad de Barcelona (UB), "el aumento de temperatura del agua del mar provoca cambios en la interacción entre las especies que podrían derivar en cambios estructurales en la composición de algunos de los ecosistemas".

El estudio señala que el aumento de temperatura en el Mediterráneo "está creando claros ganadores y perdedores entre las especies vegetales que actualmente dominan estas aguas".

Por ejemplo, según los investigadores, el alga "Cystoseira mediterranea", especie clave en los fondos submarinos del mar Mediterráneo, "puede sufrir el impacto del herbivorismo, hecho que mermaría aún más sus poblaciones".

Sin embargo, el estudio es "moderadamente optimista en cuanto a las praderas de plantas marinas como las de posidonia, ya que en su caso el impacto se mantendría estable o incluso podría disminuir, al menos en lo que respecta a los efectos de los herbívoros".

El trabajo tenía como objetivo analizar los factores que pueden influir potencialmente en las interacciones planta-herbívoro, experimentando con tres de las más importantes especies vegetales del Mediterráneo (las plantas Posidona oceanica y Cymodocea nodosa y el alga Cystoseira mediterranea) y su consumidor común, el erizo de mar (Paracentrotus lividus).

Los resultados de los experimentos realizados muestran que la presión del herbivorismo sobre las dos especies de plantas se mantendría similar con el calentamiento global, incluso podría llegar a reducirse esta presión, "ya que dichas plantas marinas producen más compuestos tóxicos o desagradables para los herbívoros cuando crecen en aguas cálidas".

En cambio, los escenarios no son tan optimistas para el alga Cystoseira mediterranea, que con las altas temperaturas reduce su tasa de crecimiento mientras el consumo por parte de los erizos de mar se mantiene alto.

El estudio constata que "es una situación preocupante ya que en la actualidad el sobrepastoreo de los erizos tiene ya un impacto importante sobre los bosques de algas, lo que puede llegar a producir la aparición de desiertos submarinos -zonas de roca pelada, sin algas-".



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