Hace unos 110 o 130 millones de años evolucionaron de antepasados similares a las avispas y se expandieron por el mundo. Se conocen más de 12.000 especies y se estima que cubren entre el 15 y el 25% de la biomasa animal terrestre, casi como los humanos. No en vano, existen 168.000 hormigas por cada persona, un éxito que se debe a su organización social y a su capacidad de influir en el nicho ecológico en el que viven.

Tanto, que su labor ingeniera puede estar influyendo en los resultados de estudios paleoambientales y paleoclimáticos. Así lo señala el estudio realizado por la Universidad Complutense de Madrid (UCM), el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), el Instituto de Geociencias y la Estación Biológica de Doñana (CSIC), que ha analizado los hormigueros del yacimiento madrileño de Somosaguas, donde habita la especie Messor barbarus.

Hormigas

La actividad diaria de estos insectos «retoca la composición de los suelos y abre una nueva técnica paleontológica de delimitación de áreas donde buscar fósiles, pues también los transportan», señala el estudio publicado en «Catena».

Según destaca el investigador del departamento de Geodinámica, Estratigrafía y Paleontología de la UCM y uno de los autores de este trabajo, Omid Fesharaki, hay «infinidad» de estudios desde hace décadas que indican que las hormigas y otros artrópodos que actúan sobre el suelo «son verdaderos ingenieros y modifican constantemente su entorno».

Pero esta nueva investigación constata que «si esta acción fuese intensiva en una determinada zona, podría afectar a los estudios petrológicos para la inferencia de paleoclimas».

Reescribiendo el pasado

Y es que para el estudio de las características climáticas de la Tierra en el pasado, como la temperatura o la tasa de precipitación, uno de los elementos que se tienen en cuenta es el análisis de las tipologías de minerales y sus proporciones en sedimentos de una determinada edad, ya que las asociaciones minerales dependerán en gran medida de la estabilidad de estos.

La preferencia de las hormigas a transportar unos u otros minerales puede alterar sus asociaciones falseando los datos de los estudios paleoclimáticos que se hayan realizado en la zona.

Pero esta investigación además demuestra por primera vez que las hormigas también transportan restos de fósiles, lo que abre la puerta a utilizar esta actividad como técnica de prospección paleontológica a la hora de delimitar áreas fosilíferas.

Fesharaki señala que se trata de «una técnica relativamente fácil y barata centrada en el estudio bajo lupa o triado de montículos de hormigueros para encontrar fósiles en yacimientos de microinvertebrados o con esquirlas de restos de macrovertebrados».

Fuente: ABC / D. Moreno,

Artículo de referencia: https://www.abc.es/natural/cambioclimatico/abci-hormigas-falsean-datos-climaticos-201811190846_noticia.html,



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Triado o triaje de montículos.