El sudor es una herramienta imprescindible para los animales, ya que les permite regular su temperatura corporal y, con ello, garantiza el correcto funcionamiento del organismo. No obstante, también los árboles tienen la capacidad de evapotranspirar y, de hecho, es algo en lo que se están especializando debido al aumento global de las temperaturas, según denota un estudio publicado en la revista científica Global Change Biology.

El trabajo revela los mecanismos gracias a los que los eucaliptos australianos consiguen sobrevivir a las olas de calor, además de explicar cómo estas y, en general, el calentamiento global influyen en su actividad fotosintética y uso del agua.

Introducir eucaliptos

Durante la investigación, un grupo de expertos del Instituto Hawkesbury de Medio Ambiente de la Universidad del Oeste de Sydney introdujeron 12 eucaliptos de la especie Eucalyptus parramattensis en una especie de cámaras que simulaban pequeños invernaderos en los que la temperatura y otras condiciones meteorológicas estaban controladas por dichos expertos.

Mientras seis de las cámaras se ajustaron para reflejar la temperatura ambiente de Sydney, el resto simulaban un escenario con una temperatura media 3 grados superior a la normal. Tras un lapso de tiempo de 12 meses los árboles que estaban en las cámaras más cálidas crecieron hasta alcanzar una altura superior a 6 metros, un 30 % más que el resto.

Seguidamente, los árboles fueron privados de agua durante un mes y, tras ello, los investigadores elevaron, durante cuatro días, la temperatura a 43 grados centígrados, todo ello a fin de simular las condiciones naturales de una ola de calor.

Advirtieron que durante este episodio los árboles dejaban de hacer la fotosíntesis y, por lo tanto, de actuar como sumidero de carbono, pero seguían perdiendo grandes cantidades de agua. ¿El objetivo? Impedir que sus hojas alcanzaran temperaturas extremas en un proceso homólogo a la sudoración en humanos.

Fuente: La Vanguardia,



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