El sector de la producción de castaña vive momentos de preocupación por una nueva amenaza que se cierne sobre los árboles: la avispilla del castaño Dryocosmus kuriphilus. Esta plaga llegó de Asia hace casi 10 años a Italia por medio de material vegetal infestado y se ha expandido por varios países de Europa posteriormente. En España se encuentra ya en varias regiones castañeras, tan sólo queda libre de avispilla el sur de Ávila (zonas de Gredos y Valle del Tiétar).

En otras regiones las cooperativas, productores y la Administración Pública buscan soluciones a un problema que ya ha llegado y que puede ser muy grave, como se ha visto en los descensos de la producción registrados en otros países europeos. Sin embargo, a fecha de hoy (12 de Junio de 2015) en Ávila estamos todavía a tiempo de prevenir para intentar atajar la plaga antes de que se extienda. Algunas cooperativas de productores han informado a los socios y están haciendo sus propios controles.

Nuestro objetivo es contribuir haciendo que la información acerca de la prevención de la plaga llegue al mayor número de gente posible y especialmente, como ahora explicaremos, a las personas que hayan plantado castaños este último año, ya sea para producción o con fines ornamentales.

Para poder prevenir debemos conocer el ciclo de vida de la avispilla. El adulto (pequeñísimo, de tamaño similar a una semilla de tomate) vuela en julio-agosto, aunque las fechas pueden variar dependiendo del clima. La hembra hace la puesta en las yemas de las hojas. Cuando esas yemas comienzan a abrirse en la primavera siguiente y salen los nuevos brotes, las larvas comienzan su desarrollo. La presencia de larvas en un árbol puede detectarse porque se forman en las hojas y en los brotes unas agallas (una especie de “pelotitas” que van creciendo y tienen un color rojo y/o verde). Es dentro de estas agallas (“pelotitas”) donde se alimentan y desarrollan las larvas. Cuando terminan su desarrollo las larvas se transforman en pupa y finalmente salen de la agalla en verano ya como adultos para iniciar su etapa de vida libre y reproducirse.

¿Cómo podría llegar la plaga? La avispilla no se desplaza volando entre zonas de España alejadas, ya que no tiene esa capacidad de dispersarse. Llega a través de material vegetal infestado comprado en otras regiones o países. Hoy día hay mucho movimiento de plantas entre zonas de España y del mundo. Si se compra una planta que viene de un lugar en el que está la plaga, los huevos de la avispilla pueden venir en las yemas. Una vez plantados los castaños, los nuevos brotes se desarrollan y aparecen las agallas; si las larvas consiguen desarrollarse y salen las avispas adultas la plaga se extiende en el nuevo foco.

¿Qué podemos hacer para prevenir? En sitios libres de avispilla (como el sur de Ávila) donde todavía no hay adultos de avispilla haciendo puestas, podemos intentar pararla antes de que se expanda y con costes asumibiles.

¿Cómo? Todas las personas que hayan plantado un castaño o hayan injertado deberían vigilar el desarrollo de los brotes nuevos de este año. Al primer síntoma de aparición de una bolita carnosa (agalla) en una hoja o en un brote, se debe cortar la rama y destruirla por completo (o llevársela a casa y quemarla, ya que en este tiempo no puede hacerse fuego en el campo). Una vez hecho esto habría que comunicarlo a la cooperativa local o a las autoridades de sanidad vegetal.

¿Por qué hay que actuar rápido? Porque si la rama no se corta y se destruye antes de que la larva termine su desarrollo, el adulto puede salir de la agalla y volar a ramas altas o castaños silvestres donde no serán controlables. Hay que acabar con las larvas antes de que abandonen la agalla. Las agallas aparecerían primero en castaños pequeños, recién puestos, que se pueden revisar bien. Eso sí, se debería comenzar a revisar desde ya, porque en Julio puede que sea ya demasiado tarde. No hay que revisar todos los castaños, sólo los pequeños que se hayan plantado y que vayan a brotar por primera vez este año.

Asociaciones de productores y Administración Pública están concienciando, planificando y actuando contra esta plaga, que si se extiende podría llegar a combatirse por otros medios, aunque mucho más costosos y de inciertos resultados (como la introducción de enemigos naturales). No obstante, desde aquí hacemos un llamamiento para que toda aquella persona que haya plantado un castaño vigile el desarrollo de los brotes. Hay muchos castaños plantados en Ávila y, aparte de la labor de vigilancia que pueda hacer la Administración, es imprescindible que los propietarios se impliquen en esta tarea. Es responsabilidad de todos tratar de parar a la avispilla del castaño antes de que se extienda.

Firmado: Raúl Bonal Andrés (Doctor en Ciencias Biológicas) y Ángela Martín Cuevas (Doctora Ingeniera de Montes).



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