A pesar de las buenas intenciones, no se han tomado medidas y el grupo no ha vuelto a reunirse desde el 14 de marzo. WWF exige la convocatoria de una nueva reunión en la que se acuerden compromisos inmediatos para frenar la sangría de los atropellos de linces.

Esta vez el atropello ha sucedido en el kilómetro 25 de la A-312, entre Arquillos y Linares (Jaén), en el área de reintroducción de Guarrizas, y es el primer suceso de este tipo que sucede en la zona. El lince, un joven macho, no es ninguno de los reintroducidos allí. Había sido detectado mediante fototrampeo hace menos de un mes y se sospecha que provenía de la población de Andújar, de alguno de los nuevos territorios periféricos situados al borde del olivar.

Este nuevo atropello se suma a los dos de los últimos 15 días sucecidos en Doñana. En esta época son más comunes los atropellos porque se produce el comienzo de la dispersión: las crías comienzan a salir de los cubiles y las madres echan de su territorio a los cachorros del año pasado. Además, hay que tener en cuenta que las poblaciones de lince se están expandiendo, y actualmente la especie está presente en zonas donde hasta hace poco era impensable.

Durante los últimos años se ha hecho un gran esfuerzo por minimizar estos accidentes dentro de las poblaciones históricas, especialmente en el área de Doñana. Gracias a ello se ha conseguido reducir drásticamente la mortalidad en las carreteras y se han aprendido valiosas lecciones. Sin embargo los dos últimos atropellos sucedidos dentro de Doñana, área de presencia histórica, indican que aún queda mucho trabajo por hacer. Hay que recordar que esta es la primera causa de mortalidad de la especie.



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