Rudyard Kipling narró en el cuento "Así fue como se puso las manchas el leopardo" que este animal posee sus marcas en la piel debido a que se escondió en un "gran bosque exclusivamente lleno de árboles, de arbustos y de sombras a rayas, a motas y a manchas". La investigación de la Universidad de Bristol revela que Kipling no andaba lejos de la verdad en sus narraciones. 

Los descubrimientos, publicados en un artículo de la revista Royal Society B, sugieren que las pieles de los felinos ejercen funciones de camuflaje. El estudio explica por qué las panteras negras son bastante comunes, pero no se conoce ningún guepardo negro. 

Los felinos poseen marcas muy variadas; algunos, como los leones, no tienen apenas, mientras que otros están cubiertos de puntos, rosetas y rayas de diversa complejidad e irregularidad en la forma. 

Para determinar las causas de esta diversidad los investigadores clasificaron las marcas de 35 especies de felinos de todo el mundo y las relacionaron mediante un modelo matemático de desarrollo de patrones. 

Felinos con marcas en zonas boscosas

El estudio revela que los felinos lisos suelen habitar entornos abiertos de color, textura e intensidad de luz uniformes. En cambio, los felinos con marcas suelen vivir en zonas boscosas en las que los árboles proyectan «sombras a rayas, a motas y a manchas». Los patrones más irregulares se encuentran en felinos que cazan por la noche, viven en bosques tropicales y pasan gran parte de sus vidas en árboles. 

«También es probable que el patrón en concreto evolucione para imitar el tamaño, la forma y la variabilidad de los patrones de los elementos del fondo», aventuran los investigadores. 

Los científicos indican que estos descubrimientos apoyan la idea de que las marcas de los felinos sirven como un camuflaje efectivo. Cualquiera que tenga un gato doméstico sabe que los felinos cazan acechando a su presa con sigilo antes de lanzarse sobre ella cuando están lo suficientemente cerca. Un buen camuflaje es esencial para el éxito de esta estrategia y además puede proteger a las especies de felinos de menor tamaño frente a sus depredadores. 

Uno de los resultados más interesantes del estudio hace referencia a los tigres, los únicos felinos con rayas verticales incluidos en el trabajo. Este patrón tan poco común no está relacionado con un hábitat de pradera y, según los investigadores, los tigres no guardan "una relación estrecha" con este hábitat. No obstante, el camuflaje de los tigres es extremadamente efectivo, lo que lleva a los investigadores a preguntarse por qué las rayas verticales no son más comunes en los felinos y otros mamíferos. 

El estudio también aclara por qué algunas especies de felinos (como el leopardo) cuentan a menudo con individuos negros y otras (como el guepardo) no. Los investigadores explican que, al contrario que los guepardos, los leopardos viven en una amplia gama de hábitats y presentan comportamientos variados. Esta diversidad implica que cada uno de los individuos es capaz de aprovechar nichos ecológicos distintos, lo que favorece a su vez que surjan patrones o colores fuera de lo común. 

Existen algunas excepciones a las tendencias descubiertas. Los guepardos, por ejemplo, suelen vivir en praderas abiertas pero presentan puntos en la piel, mientras que el gato de cabeza plana, que no tiene marcas, habita en entornos más cerrados. Según los investigadores es necesario estudiar más a fondo estas anomalías.



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