Solo un tercio (37%) de los 246 ríos más largos del mundo siguen fluyendo libres, según un nuevo estudio publicado en la revista científica Nature. «Las represas y embalses están reduciendo drásticamente los diversos beneficios que los ríos saludables brindan a las personas y a la naturaleza en todo el planeta», alerta WWF.

Un equipo de 34 investigadores internacionales de la Universidad McGill, la citada organización conservacionista y otras instituciones analizaron el estado de conectividad de 12 millones de kilómetros de ríos alrededor del mundo, proporcionando la primera evaluación global sobre la ubicación y la extensión de los ríos que fluyen libremente en el planeta.

Entre otros hallazgos, los investigadores determinaron que solo 21 de los 91 ríos del mundo con más de mil kilómetros de longitud y que originalmente fluían al mar aún conservan una conexión directa desde el nacimiento hasta su desembocadura al mar.

Los ríos que fluyen libremente y que aún quedan en el planeta se limitan en gran medida a remotas regiones del Ártico, la cuenca del Amazonas y la cuenca del Congo.

«Los ríos del mundo conforman una intrincada red con enlaces vitales a la tierra, el agua subterránea y la atmósfera», indica el autor principal, Günther Grill, del Departamento de Geografía de McGill. «Son importantes tanto para los seres humanos como para el ambiente, pero el desarrollo económico alrededor del mundo los está reduciendo», subraya el experto.

Represas y embalses

Las represas embalses son los principales contribuyentes a la pérdida de conectividad de los ríos. El estudio estima que existen alrededor de 60.000 grandes represas a nivel mundial y más de 3.700 represas hidroeléctricas están actualmente planificadas o en construcción.

«Generalmente se planifican y construyen a nivel de proyectos individuales, por lo que es difícil evaluar el impacto real en toda una cuenca o región», matizan desde WWF.

Los ríos saludables mantienen poblaciones de peces de agua dulce que mejoran la seguridad alimentaria de cientos de millones de personas, acarrean sedimentos que mantienen las deltas por encima del creciente aumento del nivel del mar, mitigan el impacto de las inundaciones y sequías extremas, evitan la pérdida de la infraestructura y de los campos agrícolas a causa de la erosión, y mantienen una gran biodiversidad.

Salud de los ríos

El estudio también señala que el cambio climático amenazará aún más la salud de los ríos en todo el mundo. Las crecientes temperaturas ya están afectando los patrones de flujo, la calidad del agua y la biodiversidad.

Mientras tanto, a medida que los países transitan a economías con bajas emisiones de carbono, se acelera la planificación y el desarrollo de energía hidroeléctrica, «lo que aumenta la necesidad de impulsar sistemas de energía que reduzcan el impacto ambiental y social en general», advierte la ONG.

«Si bien la energía hidroeléctrica desempeña un papel en el campo de las energías renovables, las energías eólica y solar bien planeadas pueden ser mejores opciones para los ríos, las comunidades, las ciudades y la biodiversidad que dependen de ellos», asegura Michele Thieme, científica de WWF.

La comunidad internacional tiene el compromiso de proteger restaurar los ríos de acuerdo con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible adoptada por las Naciones Unidas, lo cual requiere que los países realicen un seguimiento de la extensión y condición de los ecosistemas relacionados con el agua.

Fuente: ABC,

Artículo de referencia: https://www.abc.es/natural/biodiversidad/abci-solo-tercio-rios-mas-largos-mundo-fluyen-libremente-201905281048_noticia.html,



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