Según informa FAPAS, pese a que el oso pardo posee la costumbre de pasar el invierno en su osera esperando que llegue la primavera, este año 2013 parece que los osos de Somiedo, especialmente algunas de las hembras acompañadas de sus crías, no cumplen con el requisito biológico de la hibernación.

Durante el mes de enero, al menos tres de las osas que se han reproducido en el espacio natural protegido han desarrollado una actividad intensa buscando alimento en compañía de sus esbardos, incluso durante estos últimos días con abundante nieve en la montaña.

Las osas están centradas buscando alimento en los bosquetes de robles, especie que en el pasado otoño, ha producido una cosecha extraordinaria de frutos.

Las bellotas de roble se encuentran actualmente bajo la hojarasca y suponen un magnífico alimento para osos y otros animales salvajes como el jabalí. Ambas especies compiten en estos momentos en las mismas zonas de montaña por el atractivo alimento que suponen las bellotas, muchas de ellas germinadas y con un alto poder alimenticio.

Control silencioso

Los equipos fotográficos que el FAPAS mantiene de manera permanente para detectar la presencia osera en Somiedo permiten comprobar cómo en plena época invernal los osos mantienen una intensa actividad, modificando parte de su comportamiento, quizás a causa de la notable variabilidad climatológica que se produce en la Cordillera Cantábrica, sucediéndose en plena época de invierno periodos de temperaturas casi primaverales con las invernales.

Desde los primeros días de enero y hasta finales del mes, la actividad osera ha sido intensa en los bosques del Parque Natural de Somiedo.



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