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A los problemas de espacio en la bahía de San Francisco, en EE UU, donde viven ocho millones de personas, al ratón recolector de las marismas (Reithrodontomys raviventris) se le juntan más problemas. El 75% de su hábitat ha sido devorado por el desarrollo y la transformación y el cambio en los usos del suelo. Su situación empeorará con el aumento del nivel del mar.

Ratón recolector de las marismas y ratón cosechero común

Hasta ahora, la conservación ecológica de este pequeño roedor se había visto perjudicada por su semejanza con otro ratón, el cosechero común (Reithrodontomys megalotis), que tiene una mayor extensión de hábitat en todo el oeste de EE UU y que no está en peligro de extinción como el de las marismas.

Para poder diferenciarlos, un equipo de la Universidad de California en Davis (UC Davis) ha desarrollado una herramienta, basada en el machine learning (aprendizaje automático) para distinguir ejemplares de ambas especies de ratones con una precisión del 99 % sin necesidad de análisis genéticos.

“Si la gente identifica mal la especie, tiene una falsa impresión de que lo hace bien [la conservación]”, afirma Mark Statham, investigador de la Unidad de Ecología y Conservación de Mamíferos de la Facultad de Veterinaria de la UC Davis. El nuevo método se describe en un número especial de la revista California Fish and Wildlife.

Primeras distinciones entre especies

Existen dos subespecies distintas de ratones recolectores de las marismas: una subespecie del sur y centro de la bahía de San Francisco, y una subespecie del norte en las bahías de San Pablo y Suisun. Ambas son muy similares al ratón cosechador occidental, que no está amenazado.

De las dos, la meridional es la más vulnerable al cambio climático y a la transformación del hábitat, sobre todo porque depende de las marismas, que están en el borde de la bahía y se ven afectadas por el aumento del nivel del mar. Las poblaciones del norte tienen más hábitat y espacio para migrar hacia arriba con el cambio climático.

Sin embargo, en el sur de la bahía, los terrenos de las marismas se adentran en las zonas urbanas, lo que deja a los ratones recolectores de las marismas del sur con limitadas opciones de hábitat.

No confundir los ratones, primera tarea

El estudio se centró específicamente en la población de ratones del sur. Los investigadores atraparon y recogieron muestras genéticas y mediciones físicas de 204 ratones de toda el área de distribución de la población de estos roedores. Cerca del 25 % eran ratones recolectores de las marismas, mientras que el resto eran ratones cosecheros comunes.

Una vez identificados, los investigadores utilizaron el machine learning para determinar qué características eran las más útiles para diferenciar las especies. Descubrieron que el color del vientre y del pelo de la cola de los ratones era lo que mejor distinguía ambas especies.

El vientre rojo del ratón recolector de las marismas del sur es especialmente llamativo. Incluso forma parte del nombre científico de la especie, Reithrodontomys raviventris. El componente “raviventris” significa “vientre rojo”.

Pero “es un nombre un poco erróneo porque la mayoría de los animales de la especie tienen el vientre blanco, sobre todo los de la subespecie del norte”, explica Statham. “Por lo tanto, nunca estuvo claro hasta qué punto era útil para identificar la especie. Sin embargo, resulta que es uno de los dos caracteres realmente útiles para identificar al ratón recolector de las marismas del sur”, continúa.

Según el investigador, este método podría mejorar los esfuerzos para conservar y recuperar la población de este ratón que solo habita en la Bahía de San Francisco. “Ahora los investigadores de campo pueden ir sobre el terreno e identificar al animal inmediatamente”, destaca Statham. “Sin esto, no se sabe realmente lo que se tiene”, concluye.

Fuente: Agencia SINC,

Artículo de referencia: https://www.agenciasinc.es/Noticias/La-mejor-tecnica-para-salvar-a-un-pequeno-raton-es-saber-reconocerlo,



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