Mapaches

Los primeros casos de mapaches asilvestrados en España se confirmaron entre 2001 y 2003, primero en Mallorca y después en la Comunidad de Madrid. Eran casos aislados, de ejemplares muy posiblemente liberados por personas que los habían adquirido como mascotas.

En la última década este tipo de incidentes se han repetido por buena parte de la península Ibérica y desconoce con exactitud su alcance y los posibles impactos en especies autóctonas.

En muchos otros países europeos la presencia de mapaches en el medio natural ha empezado a convertirse en un problema ambiental y en algunas zonas se puede considerar que se trata de una plaga fuera de control, según indica un artículo publicado en la revista Biodiversity and Conservation por Iván Salgado, investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC).

Estrategia de gestión

Después de revisar los estudios realizados al respecto en diversas zonas de Europa, Salgado alerta de la necesidad de implementar una estrategia de gestión del mapache a escala continental y a largo plazo.

El responsable de la investigación considera que se debería prohibir el comercio del mapache como mascota, activar un sistema de detección temprana y respuesta rápida, contener el crecimiento y la expansión de las poblaciones de mapache, y proteger los hábitats, las especies y los recursos vulnerables.

El mapache (Procyon lotor) es nativo del centro y norte de América pero en Europa es considerado una especie invasora porque amenaza la biodiversidad nativa y comporta riesgo sanitario.

”La población de mapache en Europa está fuera de control. En unos 20 años su población en el centro de Europa ha crecido más de un 300%. Esto podría afectar a las especies y los hábitats europeos”, explica el investigador del MNCN Iván Salgado. “Además, supone un riesgo sanitario porque es hospedador de patógenos que se transmiten a seres humanos y a animales salvajes y domésticos”, continúa.

Para evaluar el estado del mapache en Europa se reunió toda la información disponible, se revisó la bibliografía y se contactó a expertos de 28 países europeos.

“Además se recopilaron datos de presencia para valorar la expansión de la población en los últimos 40 años y se analizó el número de individuos cazados al año para estimar el crecimiento de la población en el centro de Europa durante los últimos 20 años”, explica Iván Salgado.

¿Cómo llegó el mapache a Europa?

El mapache se introdujo en Europa a finales de la década de 1920. Los primeros individuos escaparon de granjas peleteras o se liberaron para la caza. La invasión del mapache en Europa se debe a la expansión del núcleo de población en el centro de Europa desde la década de 1970 (tras un periodo de adaptación al ecosistema receptor) y a la reciente introducción múltiple debido a la suelta y el escape de mascotas, la principal vía de introducción en la actualidad.

En el centro de Europa, la población de mapache crece muy rápido: un 300% en sólo 20 años. Y, sin embargo, aunque compite con los carnívoros europeos y depreda presas autóctonas, todavía no se ha medido el impacto del mapache en las especies nativas. Es urgente cuantificar el impacto del mapache sobre la fauna y los ecosistemas europeos.

Casos conocidos en Catalunya, Valencia y Canarias

Además de los primeros casos de mapaches asilvestrados conocidos en Madrid y Mallorca, en los últimos años se pueden ver ejemplares de esta especie en el Parque Natural de Collserola en Barcelona; al norte de Mallorca en el Paraje Natural de la Serra de Tramontana; en el Parque Nacional de Timanfaya en Lanzarote; en la cuenca del Miño a su paso por Lugo y en diversos espacios naturales de la Comunidad Valenciana.

“Incluso ya están en el entorno del Parque Nacional de Doñana, donde en 2011 se detectaron varios clanes familiares y desde entonces han  capturado más de una docena de ejemplares”, según recordaba José Luis Gallego en un artículo publicado en La Vanguardia Natural en 2015.

Fuente: La Vanguardia / JOAQUIM ELCACHO,