Más de un millón de especies corren el riesgo de desaparecer. Pero no todo está perdido. En los últimos años, gracias a la implementación de tecnologías como la impresión 3D, el láser y los drones se han puesto en marcha diversos proyectos para la conservación de la biodiversidad que han conseguido controlar y recuperar algunas especies en peligro de extinción.

En España, país con cerca de 6.000 km de costa, la biodiversidad marina constituye un importante patrimonio natural. Sin embargo, los efectos del aumento de la temperatura y de la contaminación unidos a la acción del hombre y a la llegada de especies invasoras han puesto en peligro su supervivencia. Tanto es así que un estudio del CSIC publicado en 2010 señalaba la biodiversidad del mar Mediterráneo como la más amenazada del planeta.

Uno de los ejemplos representativos de cómo el avance de las nuevas tecnologías y materiales ha conseguido desarrollar nuevos modelos más efectivos y eficientes para favorecer la conservación de las especies es el proyecto Life REMoPaF.

Esta iniciativa, desarrollada en conjunto por la Universidad de Sevilla, la Autoridad Portuaria de Melilla y ACCIONA, ha conseguido imprimir en 3D una reproducción exacta de las rocas en las que habita la Patella, uno de los moluscos con mayor riesgo de extinción del Mediterráneo.

En este proyecto, biólogos e ingenieros, entre otros expertos, trabajan para recuperar este molusco autóctono. Para ello han desarrollado con tecnología 3D sustratos artificiales móviles (AIMS-Artificial Inert Mobile Substrate) de pequeño tamaño para transportar ejemplares jóvenes de esta especie desde Melilla, donde son abundantes, hasta la Bahía de Algeciras, lugar en el que número de ejemplares se encuentra en regresión.

Cámaras infrarrojas para el control de especies

Estas nuevas tecnologías se implantan también en zonas naturales en las que la actividad humana convive con especies animales autóctonas. Dispositivos de captación como cámaras infrarrojas, sensores acústicos u otras herramientas de monitoreo permiten observar el comportamiento de los animales sin la intromisión de las personas.

Este tipo de dispositivos se está utilizando, por ejemplo, en Sudán, donde han desarrollado un sistema que identifica a los rinocerontes blancos, los protege de la caza furtiva y obtiene los datos para mejorar su conservación. Un modelo que también se quiere instalar en la selva amazónica para controlar a los orangutanes.

En España esta tecnología se ha empleado en entornos menos usuales. A través de un proyecto de fototrampeo ACCIONA la ha aplicado en varias instalaciones y emplazamientos, como plantas termosolares, parques eólicos, depuradoras de agua, carreteras y viñedos en puntos clave de Galicia, Madrid, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Valencia y Extremadura.

Especies

Esto ha permitido conocer el comportamiento de unas 100 especies que viven en la Península Ibérica. Han captado, concretamente, el 80% de los mamíferos carnívoros que habitan en España a través de más de 18.000 fotografías y 2.500 vídeos.

Una vez analizados los datos, se ha constatado que animales como el lobo, el zorro y el jabalí han modificado de forma notable su comportamiento, ya que cada vez son más diurnos, y se ha confirmado un desplazamiento de muchas especies hacia el norte del país, posiblemente por el cambio climático. Este tipo de conclusiones son determinantes para adecuar la gestión ambiental a las necesidades de cada entorno.

Al fototrampeo se unen los drones, una de las tecnologías que más se ha desarrollado para la conservación de la biodiversidad. Estos aparatos permiten obtener más datos, información más fiable y de una manera menos invasiva que las metodologías tradicionales de monitoreo de la población de cada especie.

Se han utilizado para estudiar el comportamiento de especies en peligro de desaparición como pueden ser el koala australiano o la cebra africana.

Pero estos sistemas van más allá del mundo animal y se están empleando en la conservación de ecosistemas completos. Mediante tecnología láser ya se puede comprobar, por ejemplo, cuánta nieve se acumula en las montañas o mapear bosques enteros desde un avión.

Conservar la biodiversidad, adecuar la gestión ambiental a necesidades concretas de cada entorno, recrear hábitats para especies autóctonas… todo ello bajo el paraguas de la innovación y las nuevas tecnologías para mejorar desde el presente, el futuro de todos.

Fuente: Pablo Ramos Delgado / Planeta Inteligente – EL MUNDO,

Artículo de referencia: http://www.planetainteligente.elmundo.es/retos-y-soluciones/la-impresion-3d-salvo-al-molusco-del-mediterraneo,



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