La pandemia global originada por la COVID-19 sigue batiendo récords según pasan las semanas y poco se sabe con seguridad de un virus, el SARS-CoV-2, que se propaga como un enemigo infiltrado en las líneas enemigas.

Por ahora las certezas, aunque pocas, se aglutinan en torno a sus devastadoras consecuencias económicas, sociales y culturales. Entre tanto revuelo, los esfuerzos están concentrados en reducir al máximo los contagios, aliviar a los sistemas sanitarios y tratar de normalizar una situación tan inverosímil que ha cambiado el mundo en poco más de un mes.

Sin embargo, cabe recordar que el ser humano no está solo en este planeta y, como se ha visto durante las últimas semanas, la naturaleza se abre paso de maneras que no se veían desde hace décadas: animales salvajes en las ciudadesreducción de la contaminación o repoblación de hábitats perdidos son algunos de los cambios que ha originado la reducción de la acción del ser humano hasta la mínima expresión.

También, las evidencias de contagios como el del tigre del zoo del Bronx por coronavirus hicieron saltar todas las alarmas y la preocupación por la fauna del planeta comenzó a tomar fuerza.

COVID-19, grandes simios

Tras experimentar toda esta serie de alteraciones, parece razonable preguntarse por la situación de los parientes más cercanos del ser humano, los grandes simios.

Este grupo, conformado por chimpancés, bonobos, gorilas y orangutanes, es el que comparte un pasado evolutivo más cercano con el hombre (el chimpancé comparte hasta el 98% del ADN con los humanos) y se ha convertido en un foco de preocupación muy importante desde que la pandemia traspasó las fronteras del mundo sin avisar.

Este virus no necesita pasaporte ni avisa de su propagación hasta que ya está infiltrado, así que, según habla la experiencia, las acciones precoces para detenerlo parecen ser las más efectivas. En un pasado, los grandes simios ya han padecido enfermedades transmitidas por humanos como el coronavirus OC43, el ronivirus humano C e incluso el ébola.

La población mundial de grandes simios se extiende por África y Asia, dos continentes con realidades muy distintas durante la pandemia: Asia fue el primer foco de contagios pues el virus surgió en China, por lo que llevan más tiempo luchando contra un virus que cada día conocen mejor; sin embargo, África es uno de los continentes menos afectados hasta la fecha, pero sobre el que existe una preocupación creciente.

La gran extensión del continente africano, unida a las altas temperaturas y la escasez de infraestructuras en gran parte de ella hacen que el acceso del virus a áreas remotas sea más difícil, pero también plantea la posibilidad de que, una vez llegue, se radique en zonas incontrolables. Así está la situación en el continente africano.

¿Cómo se protege a una especie en mitad de una pandemia?

Como se puede observar en el mapa, Sudáfrica, Egipto, Argelia y Marruecos son los países más afectados por la enfermedad, pero un punto que preocupa a primatólogos y conservacionistas es la frontera entre Uganda, Ruanda y la República Democrática del Congo, en la parte central del continente, una zona donde ya ha llegado la COVID-19.

Ahí es donde se concentra la totalidad de la población mundial de gorilas de montaña (Gorilla beringei beringei) y, con tan solo 1.063 ejemplares en libertad, la especie se encuentra en riesgo de extinción según la Lista Roja de la IUCN.

La pandemia por la COVID-19 pone en peligro, aún más si cabe, la supervivencia de grandes simios como el gorila de montaña y evidencia la necesidad de proteger a toda costa a todo tipo de especies.

Es por ello que tanto la República Democrática del Congo, Uganda y Ruanda prohiben las visitas turísticas a estos particulares vecinos de las montañas y los han puesto en cuarentena: nadie puede acercarse, puesto que no se sabe la tasa de mortalidad que podrían alcanzar en caso de infectarse. Es un riesgo demasiado alto para una especie que ya lucha contra la extinción.

Estas medidas pueden establecerse gracias a la actividad turística de estos países en torno a los grandes simios, pues son una fuente económica muy importante ya que por su exclusividad atraen a miles de turistas cada año.

Parte de ese dinero se destina en su protección y en la financiación de proyectos de recuperación de la especie que están dando sus frutos, pues aunque la población de gorilas de montaña apenas supere los 1.000 ejemplares en libertad, ha crecido durante los últimos años.

Consecuencias

Las consecuencias de un contagio masivo de los grandes simios pueden ser devastadoras y alarmantes, según afirma Johannes Refisch, coordinador del programa de las Naciones Unidas que dirige la Alianza para la Supervivencia de los Grandes Simios.

“Todavía no sabemos si los grandes simios son susceptibles a este virus, pero sí sabemos que chimpancés silvestres fueron infectados con el coronavirus humano OC43 en Costa de Marfil, y que los grandes simios pueden infectarse con muchos otros patógenos respiratorios humanos.

El coronavirus supondría un nuevo reto para los parientes más cercanos al ser humano: “la supervivencia de los grandes simios ya está amenazada por la pérdida de hábitat, la caza ilegal y otras enfermedades. El ébola, por ejemplo, ha llevado a tasas de mortalidad de hasta 95% en gorilas y los cálculos indican que algunas de esas poblaciones afectadas necesitarán más de 130 años para recuperarse. La contracción del SARS-CoV-2 se sumaría a estos desafíos. Además, habría pérdidas económicas y de medios de vida.

COVID-19, nuevos desafíos para evitar la extinción

La protección de las especies surge como una obligación para el ser humano. El gorila de montaña es la más amenazada, pero chimpancés, bonobos y orangutanes también corren un grave peligro si la enfermedad se instala en sus comunidades.

Los errores humanos (tráfico de especies y comercio ilegal de fauna) han sido claves en el surgimiento y la propagación del virus, pero el resto de especies del planeta no tienen por qué sufrir los errores de la que, teóricamente, es la especie más avanzada y desarrollada del mundo animal.

En casos como los de estos emblemáticos gigantes de la montaña, la caza ilegal y la pérdida de hábitat también han sido dos grandes problemas que han puesto en peligro su supervivencia, por lo que su situación es cada día más delicada.

La COVID-19 plantea a diario nuevos desafíos para los que ni humanos ni animales parecen estar preparados, al menos de momento. Sin embargo, la protección y la implementación de medidas precoces para contener el virus parece la mejor solución en tiempos de incertidumbre. Hasta que una vacuna no esté disponible, los esfuerzos tempranos de contención son buenas noticias.

Fuente: David Miranda / National Geographic,

Artículo de referencia: https://www.nationalgeographic.com.es/naturaleza/coronavirus-amenaza-a-grandes-simios_15473,



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