En primer lugar, si Dian Fossey, la popular zoóloga autora del libro “Gorilas en la niebla” estuviera viva, seguro que hoy tendría muchos motivos para estar contenta. Y es que, según los datos del último censo, la población de gorilas de montaña (Gorilla beringei beringei) se ha duplicado en las tres últimas décadas. 

“Esta es una de esas noticias muy raras en conservación”, explica Martha Robbins, investigadora experta en gorilas en el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva. “A pesar del furtivismo, de la degradación de su hábitat y de la guerra civil, la población de gorilas en las montañas Virunga se ha duplicado”.

Gorilas de montaña

Para estimar el número de individuos de esta especie amenazada se llevó a cabo una campaña de campo entre los años 2015 y 2016. Los equipos patearon más de 2.000 kilómetros por las montañas Virunga en busca de huellas y otras señales de la presencia de gorilas.

Además, se hicieron análisis genéticos que tardaron más de 18 meses en completarse y estudiaron más de mil muestras fecales, determinando que existen, como mínimo, 186 gorilas no acostumbrados al contacto con humanos.

Los investigadores estiman que la actual población total de gorilas de montaña en los volcanes Virunga sobrepasa los seiscientos ejemplares que se encontrarían repartidos en 41 grupos sociales, y 14 de ellos serían machos solitarios.

Además de esta cifra, hay que sumarle los aproximadamente 400 individuos que viven en el Parque Nacional Impenetrable de Bwindi, en Uganda, por lo que hablamos de un total de más de 1.000 gorilas.

Métodos de censo más precisos

El último censo se había realizado en el año 2010 y estimaba una población de 480 gorilas. La cifra actual representa un aumento del 26% en un periodo de tan solo seis años, lo que supone una tasa anual de crecimiento del 3,8%.

Aunque es cierto que los métodos de estudio son ahora muchos más precisos, por lo que es posible que en censos anteriores hubieran estimado “a la baja”, lo cierto es que ha habido un crecimiento real en la población, según informan desde el Instituto Max Planck.

“El análisis genético de las muestras fecales nos permite contar los gorilas sin tener que llegar a observarlos”, explica Linda Vigilant, directora del laboratorio de genética especializado en primatología de Leipzig. “También nos permitirá obtener más información sobre cómo se forman los grupos sociales y los cambios que se producen en los mismos a lo largo del tiempo”.

“Este resultado es fruto de los esfuerzos realizados por los gobiernos de Ruanda, Uganda y la República Democrática del Congo para conservar a los grandes simios en peligro de extinción y, en particular, del arduo trabajo del personal que trabaja en terreno”, afirma Robbins.

“El espectacular aumento en la población de gorilas demuestra que los esfuerzos realizados en materia de turismo sostenible, trabajo veterinario y proyectos comunitarios pueden tener un impacto positivo en uno de nuestros parientes vivos más cercanos”.

Fuente: Victoria González / Muy Interesante,



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