El estudio ha identificado más de 70 sustancias que se utilizan en la elaboración de cebos envenenados, en su mayoría productos fitosanitarios y biocidas. De todas estas sustancias, las más utilizadas en el territorio nacional son los insecticidas aldicarb y carbofurano, que aparecen en el 50% y en el 22% de los episodios de envenenamiento analizados, respectivamente, seguidos de otros productos como el metomilo (4%), el endosulfán (3%), la estricnina (3%) o el rodenticida bromadiolona (2%).

Fácil acceso

Uno de los objetivos del estudio era determinar la facilidad de acceso a este tipo de sustancias. Para ello, se intentó comprar vía Internet aldicarb, carbofurano y estricnina, sustancias prohibidas en España desde hace más de un lustro. La adquisición se produjo sin problema, lo que demuestra que productos con un alto poder letal pueden ser comprados por cualquier particular. Esta posibilidad de acceso se agrava por la falta de un sistema de gestión adecuado de los productos que quedan fuera del mercado y cuyo uso está prohibido, como es el caso de muchas de las sustancias utilizadas para elaborar cebos envenenados.

David de la Bodega, autor del estudio, señala que “es necesario llevar a cabo una correcta retirada y gestión de los stocks de los productos plaguicidas que se acumulan en aquellas explotaciones que ya no hacen para evitar un fácil acceso a este tipo de residuos peligrosos”.

La organización SEO/BirdLife reitera que este delito conlleva un grave riesgo para la salud pública e insta a las autoridades a que tomen las medidas oportunas para evitar que los tóxicos se sigan utilizando de forma ilícita.

El veneno en el campo supone un riesgo para la salud pública, para el medio ambiente y para los animales de compañía, recuerda SEO/BirdLife.



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