La presencia del mamut lanudo (Mammuthus primigenius), del rinoceronte lanudo (Coelodonta antiquitatis), del reno (Rangifer tarandus), y en menor medida del glotón (Gulo gulo), del zorro ártico (Alopex lagopus), del buey almizclero (Ovibos moschatus) y del antílope saiga (Saiga tatarica) se ha relacionado con la escala paleoclimática elaborada a partir de la composición isotópica de oxígeno en los hielos de Groenlandia.

"Los hallazgos de faunas de clima frío en la península Ibérica coinciden con los momentos de mayor enfriamiento global registrados en los hielos de Groenlandia", explica Diego Álvarez-Lao, autor principal del trabajo e investigador en el Área de Paleontología de la UO.

El estudio demuestra que los restos más antiguos de mamíferos adaptados a clima frío hallados en la península Ibérica, han podido datarse hace 150.000 años de antigüedad.

Condiciones ambientales

Las "faunas glaciares" entran en la Península en ese momento porque "las condiciones ambientales en el centro y norte de Europa son tan extremas que los animales se vieron obligados a emigrar al sur, donde el clima era menos extremo", asegura Álvarez-Lao.

Hace 44.000 años estos animales se hicieron más comunes en la península Ibérica pero de forma episódica. "Los momentos fríos (con presencia de faunas glaciares) se alternaron con momentos templados", añade el investigador. El aumento de temperaturas causó una crisis biológica. Según el equipo, los últimos hallazgos de estas especies frías datan de hace unos 10.000 años, y coinciden con el final de las glaciaciones. En ese momento, el clima se calentó en todo el hemisferio norte y el hábitat propicio para estas faunas se fue reduciendo a latitudes cada vez más nórdicas y a espacios más pequeños.

"El aumento de las temperaturas causó una auténtica crisis biológica para estos animales especializados en climas de extremo frío. Algunas especies como el reno o el zorro ártico encontraron su nuevo hábitat en las regiones árticas del planeta, donde aún hoy sobreviven. Otras como el mamut y el rinoceronte lanudo tuvieron menos suerte", especifica el paleontólogo.

El paisaje de la época

Según los estudios de restos de polen asociados a estos hallazgos, el paisaje de la época en la que vivieron los grandes mamíferos en la península Ibérica estaba compuesto sobre todo por estepas, es decir vegetación herbácea. "Los árboles serían muy escasos en estos momentos de gran frío y aridez ambiental", señala Álvarez-Lao.

Los investigadores españoles hallaron los restos fósiles de fauna de clima glaciar en 72 yacimientos ibéricos, la mayoría en el norte de la Península (Cornisa Cantábrica y Cataluña). También existen indicios en zonas del interior peninsular e incluso en el sur, donde se encuentra el yacimiento de mamuts lanudos de Padul (Granada).

"Estas especies convivieron con las distintas culturas humanas. Hay evidencias en algunos yacimientos del País Vasco, Navarra y Cataluña de que los neandertales coexistieron con los mamuts y los renos en determinados momentos. No obstante, la mayor parte de evidencias de estas faunas coinciden con las épocas de las culturas Gravetiense, Solutrense y Magdaleniense (durante el Paleolítico Superior, en la Europa Occidental)", manifiesta Álvarez-Lao. 



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