© Isaac Fernández Galisteo – www.naturalezavision.net

Hoy, 22 de mayo, se celebra el Día Internacional de la Diversidad Biológica. Fue aprobado por la Asamblea General de las Naciones Unidas mediante la Resolución 55/201.

Convenio sobre la Diversidad Biológica, de 20 de diciembre del año 2000. Está profundamente preocupada por el hecho de que siga disminuyendo la diversidad biológica en el mundo.

Reafirma, sobre la base de las disposiciones del Convenio, el compromiso contraído respecto a la conservación de la diversidad biológica, la utilización sostenible de sus componentes y la distribución justa y equitativa de los beneficios derivados del empleo de los recursos genéticos.

Lo hace mediante, entre otras cosas, el acceso apropiado a los recursos genéticos y la transferencia apropiada de las tecnologías pertinentes, teniendo en cuenta todos los derechos respecto de esos recursos y tecnologías, y mediante una financiación adecuada.

El lema para este año 2020 es “Nuestras soluciones están en la naturaleza”.

Día Internacional de la Diversidad Biológica

La diversidad biológica es el término por el que se hace referencia a la amplia variedad de seres vivos sobre la Tierra y los patrones naturales que conforma.

La diversidad biológica que observamos hoy es el fruto de miles de millones de años de evolución, moldeada por procesos naturales y, cada vez más, por la influencia del ser humano. Esta diversidad forma la red vital de la cual somos parte integrante y de la cual tanto dependemos.

A lo largo de mis viajes fotográficos por el planeta, he podido documentar y ser testigo del maravilloso y variado mundo biológico que habitamos.

Cada especie adaptada a su medio, desde las iguanas marinas (Amblyrhynchus cristatus) y tortugas gigantes de las Galápagos (Geochelone nigra), hasta los esbeltos guepardos de la sabanas africana, los guanacos (Lama guanicoe) de las altas cumbres patagónicas o los hermosos guacamayos rojos (Ara chloropterus) de las selvas brasileñas, pasando por últimos supervivientes de las tierras heladas de la Antártida.

Sin duda, la pérdida de biodiversidad está causada, en gran parte, por la acción del ser humano y es consecuencia directa de la destrucción de los hábitats naturales, de la agricultura intensiva y de la contaminación, por lo que se hace tan necesario actuar para salvar lo que queda.

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Fuente: Isaac Fernández Galisteo – Técnico de Medio Ambiente de Ambientum,



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