En los últimos 150 años la dieta de la lechuza común ha cambiado: cada vez ingiere menos invertebrados. A esta conclusión ha llegado el investigador suizo Alexandre Roulin, de la Universidad de Lausanne, tras examinar 616 artículos científicos que recogen la composición de la dieta de esta rapaz nocturna en el continente europeo entre los años 1860 y 2012. El trabajo ha sido publicado en la revista Bird Study de BTO.

Conocer la dieta de la lechuza es un procedimiento sencillo pero meticuloso, y supone analizar el contenido de las egagrópilas (bola formada por las partes no digeribles, como pelos y huesos) que expulsan por la boca todas las rapaces y otras especies de aves tras digerir las partes blandas de sus presas.

Usando este método, los 616 artículos científicos examinados recogían la dieta de la lechuza a lo largo de 150 años en numerosas localidades de Europa, incluida España. 

De los 3,13 millones de presas detectadas, únicamente 9.678 correspondían a invertebrados, lo que significa que estas presas suponen solo el 0,31% de su dieta. Con una curiosa excepción en Italia donde en una muestra de 141 presas el 45,5% eran invertebrados. 

No obstante, lo significativo del estudio es que el número de invertebrados presentes en la dieta de la lechuza decrecía de manera importante con el paso de los años, es decir, según nos acercamos a décadas recientes.

Tipos de invertebrados

En todo el estudio, entre los invertebrados identificados predominan los insectos (7.726) que suponen el 99.34%, seguidos de arañas y escorpiones (25), caracoles y babosas (11), lombrices (7), escolopendras (5), crustáceos (2) y un molusco. Dentro de los insectos destacan los ortópteros (grillos y saltamontes) (3.723, 48.19%) y los coleópteros (escarabajos) (3.721, 48,16%).

Las capturas más frecuentes pertenecen al género Gryllotalpa (grillotopos) con 967 individuos hallados en las muestras, 829 grillos y diversos tipos de coleópteros: 488 escarabajos rinocerontes, 380 Melolontha y 162 Geotrupes. 

Es de destacar la ausencia de cigarras, lo que, según el autor, “parece indicar que la lechuza captura insectos que cantan fuerte por la noche y que son abundantes y fácilmente detectables”. Un total de 372 estudios sobre la dieta de la lechuza no mostró invertebrado alguno en las egagrópilas y 244 al menos uno.

Lechuza e insectos en declive

“La tendencia poblacional de lechuza común en Europa es fluctuante, descendiendo principalmente en la región mediterránea, aunque este parámetro es desconocido en muchos países por la falta de estudios sobre sus poblaciones. 

En España, según los datos aportados por el programa Noctua de SEO/BirdLife sus poblaciones están en declive y desde el año 2006 han descendido un 18% en España”, explica Virgina Escandell, del Área de Seguimiento de Especies de SEO/BirdLife.