Un estudio internacional sobre el funcionamiento y efecto de las reservas marinas en los recursos vivos explotados, liderado por científicos del Instituto Español de Oceanografía (IEO), ha demostrado que la exportación de biomasa, y consiguientes beneficios pesqueros de las especies que reciben protección efectiva en reservas marinas, dependen principalmente de tres factores: la continuidad de hábitats a través de los límites de las reservas integrales, la movilidad de las especies y la efectividad de las artes de pesca utilizados. Las especies estudiadas son de alto valor económico y sometidas a una elevada explotación, como es el caso de pargos, dentones, sargos, salmonete, cabrachos, mero y langosta. Estos factores fueron observados en las reservas marinas de Banyuls y Carry Le Rouet en Francia, y Tabarca, Cabo de Palos, Islas Medas y el Parque Nacional Marítimo- Terrestre de Cabrera en España.

La investigación, que ha sido publicada en al prestigiosa revista científica Marine Ecology Progress Series, forma parte del proyecto europeo multidisciplinar BIOMEX, (BIOMasse EXport from Marine Protected Areas and its impact on fisheries in the western Mediterranean Sea. Según la investigadora principal del trabajo, Raquel Goñi, del Centro Oceanográfico de Baleares del IEO, éste es el primer estudio replicado en el Mediterráneo de los beneficios de las reservas marinas, también llamadas áreas marinas protegidas, sobre las pesquerías que se desarrollan en sus entornos. En el trabajo se describe la diversidad de condiciones y características de las reservas marinas existentes en una región hidrográfica común, documentando por primera vez las características de las pesquerías artesanales en estas zonas así como los desafíos asociadas a su estudio, presenta una metodología estadística para el análisis espacial de los datos y, finalmente, determina si hay evidencia de beneficios de la protección de las especies explotadas.

Además de los científicos del Instituto Español de Oceanografía, en el estudio participaron investigadores de las universidades de Alicante, Murcia, Michigan (EEUU) y Aix-Marseille (Francia), del Centre National de la Recherche Scientifique- EPHE de Perpignan (Francia), y del Center for Environment, Fisheries and Aquaculture Science de Lowestoft (Reino Unido).

Los científicos que trabajaron en el proyecto fueron R. Goñi, S. Adlerstein, D. Álvarez- Berasategui, A. Forcada, O. Reñones, G. Criquet, S. Polti, G. Cadiou, C. Valle, P. Lenfant, P. Bonhomme, A. Pérez-Ruzafa, J. L. Sánchez-Lizaso, J. A. García-Charton, G. Bernard, V. Stelzenmüller y S. Planes.

El Instituto Español de Oceanografía (IEO) es un organismo público de investigación (OPI), dependiente del Ministerio de Educación y Ciencia, dedicado a la investigación en ciencias del mar, especialmente en lo relacionado con el conocimiento científico de los océanos, la sostenibilidad de los recursos pesqueros y el medio ambiente marino. El IEO representa a España en la mayoría de los foros científicos y tecnológicos internacionales relacionados con el mar y sus recursos. Cuenta con ocho centros oceanográficos costeros, una estación de biología pesquera, cinco plantas de experimentación de cultivos marinos, 12 estaciones mareográficas, una estación receptora de imágenes de satélites y una flota compuesta por seis buques oceanográficos, entre los que destaca el Cornide de Saavedra, de 1.100 toneladas de desplazamiento y 68 m de eslora.



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