La mayor autoridad mundial en conservación de la biodiversidad y de los recursos naturales une así su voz a las de BirdLife International y Vulture Conservation Found, entre otras muchas organizaciones españolas e internacionales. La carta, firmada por la directora general de la UICN, Julia Marton-Lefèvre, y por el presidente de la Comisión para la Supervivencia de las Especies, Simon N. Stuart, recuerda que este fármaco –utilizado con fines veterinarios- no es tóxico solo para todas las especies europeas y asiáticas de buitres sobre las que se ha investigado, sino también para especies de águilas.

Si bien se admite que los controles veterinarios existentes en Europa para la gestión de los cadáveres y los residuos farmacéuticos suelen ser estrictos, también se advierte de que no son infalibles. Hay que recordar que un porcentaje muy pequeño de animales contaminados puede desencadenar una catástrofe como la que ocurrió en el Sur de Asia.

El diclofenaco es el responsable de la práctica desaparición de los buitres en el subcontinente indio, dado que este medicamento, cuando se encuentra presente en los restos de carne y vísceras de las carroñas, causa insuficiencia renal y la muerte en pocos días. Los buitres y otras rapaces son extremadamente sensibles a este medicamento. Existen alternativas viables al uso veterinario de este producto, por lo que su utilización no se justifica a ningún nivel.
 
Directrices contra el envenenamiento de aves migratorias

En la reciente reunión del comité científico de la Convención para la Conservación de las Especies Migratorias (CMS o convención de Bonn), celebrada del 1 al 3 de julio pasados, se propusieron unas directrices para evitar el envenenamiento de las aves migratorias. Estas directrices suponen la aprobación de la labor llevada a cabo por el Grupo de Trabajo para la minimización del envenenamiento de especies migratorias. Este grupo de trabajo, creado en el marco del convenio, reúne al conjunto de expertos que han sido los encargados de redactar el borrador de las guías ratificadas ahora por el comité científico.

SEO/BirdLife ha participado activamente en este grupo de trabajo, coordinando los trabajos sobre uso ilegal de cebos envenenados. Entre las propuestas, que deberán ser discutidas en la próxima Conferencia de las Partes que se celebrará en noviembre de este año en Quito (Ecuador), se encuentra una propuesta legislativa para la prohibición global del uso veterinario de este medicamento. 
Un riesgo real y preocupante

Las más altas instituciones en conservación de la naturaleza están, por tanto, de acuerdo en que el riesgo para la conservación de los buitres y otras rapaces es real y preocupante. Y así se informó a la empresa farmacéutica responsable de la comercialización del fármaco en España, Fatro Ibérica. Por su parte, esta filial española de Fatro SpA (Bolonia, Italia), únicamente se ha limitado a acordar con la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios la inclusión de un aviso en su web del producto Dolofenac (Diclofenaco sódico) que indica: “No utilizar en animales cuyo cadáver pueda ser consumido por la fauna salvaje”. Esto parece, a todas luces, insuficiente, ya que no pasa de ser una recomendación que puede, fácilmente, no ser respetada y que no obliga legalmente a nada.
 
Los buitres garantizan en España un servicio ecosistémico esencial al ahorrar a los ganaderos millones de euros en la gestión de cadáveres de animales domésticos y la emisión de millones de toneladas de gases de efecto invernadero. La responsabilidad de nuestro país, hogar de nueve de cada diez buitres europeos, en la conservación de estas carismáticas especies, es ineludible.
 



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