Ni serpientes ni otros animales venenosos o salvajes. Un grupo de investigadores de la Universidad de Stanford (Estados Unidos) constata que los animales de granja, las abejas y los perros son los que más muertes causan al ser humano cada año.

Se trata del resultado de un estudio publicado el pasado mes de febrero en la revista científica Wilderness & Environmental Medicine y en él los investigadores han analizado las muertes de humanos relacionadas con animales venenosos y no venenosos en Estados Unidos durante el período comprendido entre 2008 y 2015. Durante este lapso de tiempo se estima que, en total, murieron 1.610 personas como consecuencia de un encuentro fatal con algún animal que, en el 57 % de los casos no era venenoso.

Murieron cientos de personas

En concreto, en el transcurso de este período, en Estados Unidos, 478 personas (el 30%) murieron como consecuencia de la picadura de una avispa o una abeja, si bien 576 personas (el 36%) perdieron la vida por culpa de una coincidencia desafortunada con caballos, vacas, cerdos u otros mamíferos de granja, que ya de por sí son los responsables de 9 de cada 10 accidentes agrícolas.

Por su parte, los perros fueron responsables de 272 muertes de humanos (el 17%), entre los que cabe destacar 95 niños menores de 10 años. Asimismo, la tasa de mortalidad por ataques de perros en niños menores de 4 años fue, durante el período analizado, dos veces mayor que en personas mayores de 65 años y cuatro veces mayor que en otros grupos de edad. Finalmente, serpientes, arañas y escorpiones fueron los responsables de un residual 6% de las muertes totales.

Los expertos subrayan que las muertes relacionadas con animales salvajes como lobos, tiburones u osos son algo menor, con lo que aseguran que, de encontrarse cara a cara con uno de estos animales, el riesgo real de muerte es muy bajo.

Incremento de abejas melíferas

Asimismo, ponen de relevancia el incremento del número total de abejas melíferas africanizadas, muy agresivas y veloces, además de letales. Estos insectos son cada vez más comunes en el sur y en el oeste de Estados Unidos, con lo que los expertos lamentan que el precio de la inyección de epinefrina -con la que se tratan las reacciones alérgicas graves derivadas de una picadura- haya aumentado un 400 % en los últimos años.

Los científicos ven el estudio como un instrumento para desarrollar nuevos métodos de prevención y políticas públicas específicas que, por ejemplo, respalden la implantación de nuevas medidas de seguridad en las granjas estadounidenses, pues allí la agricultura sigue siendo una industria con un déficit importante de controles relacionados con accidentes de trabajo.

Fuente: La Vanguardia / ELENA MARTÍNEZ BATALLA,



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