El presente año hidrológico (octubre 2007-octubre 2008) se cerrará previsiblemente un nivel de precipitaciones entre un 7 y un 8 por ciento por debajo de lo normal, gracias a las lluvias previstas a partir de hoy, según adelantó hoy el portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), Ángel Rivera.

En este sentido, destacó que, a falta de nueve días para el cierre del ejercicio, el déficit hídrico se sitúan un 11 por ciento por debajo del nivel medio normal (543 litros por metro cuadrado frente a 629).

Así, explicó que, el año hidrológico se ha caracterizado por un primer periodo (octubre de 2007 a marzo de 2008) “extremadamente seco” en España, con el menor volumen de precipitaciones registrado desde 1947. Sin embargo, esta situación se compensó con las “abundantes lluvias” que se produjeron durante la primavera, y que rebajaron en buena medida el “gran déficit” de agua acumulado hasta una situación calificada de “entre ligeramente seca y normal”.

En cuanto al registro histórico, recordó que desde 1947 (primer año del que se recopilan los datos), los años que más ha llovido en España corresponde a los de finales de la década de los cincuenta y principios de los sesenta, así como el año 2000. Por el contrario, los más secos continúan siendo 2004 y 2005.

En la actualidad, por zonas, las precipitaciones acumuladas desde el 1 de octubre de 2007 hasta mediados de septiembre de 2008, superaron los valores medios en áreas del nordeste peninsular, así como en Baleares, áreas de Castilla y León y el Levante peninsular y en las islas occidentales de Canarias.

Sin embargo, en el resto del territorio no se llegó a compensar el déficit de lluvias en el otoño y el invierno, de tal forma que las precipitaciones se quedaron incluso por debajo del 75 por ciento en buena parte de Galicia y noroeste peninsular, en la meseta inferior y Extremadura, este de Andalucía y parte de Canarias. En algunos puntos de Galicia y este de Andalucía, el déficit de lluvias es cercano al 40 por ciento.

SUPERÁVIT EN LEVANTE, LA RIOJA Y CASTILLA Y LEÓN

Al respecto, el portavoz de la AEMET considera que, aunque no hay una tendencia clara sobre las precipitaciones, sí se puede apreciar que “llueve de otra manera” y en distintas áreas, lo que lleva a un “cambio en el régimen de las precipitaciones”, que sólo dejó superavit en Levante, La Rioja y Castilla y León.

En resumen, destacó que el año fue “ligeramente seco, pero sin características de extremadamente seco”. Además, señaló que España está experimentando “irregularidad en el intercambio de lugares y cantidades de lluvia” porque las lluvias “ahora son más tormentosas”, lo que iría “en consonancia” con las teorías del cambio climático.

Por otro lado, Meteorología prevé que el otoño de 2008 sea ligeramente más frío de lo normal, especialmente en el noroeste peninsular, mientras que el nivel de precipitaciones será el habitual.

VERANO CÁLIDO SIN OLAS DE CALOR

En contraste, el verano fue más cálido que la media de los últimos años en el este y sur de la Península, con anomalías de 0,5 grados, definidas de leves o discretas. Durante junio, julio y agosto predominaron los vientos de poniente y suroeste en altura, y los frentes en el cuadrante norte peninsular y en el sur y este de la Península.

Además, este año no se registraron olas de calor, aunque sí algunos periodos cálidos en julio y principios de agosto. En cuanto a las lluvias, en verano fueron escasas y, aunque llovió “un poco más”, no cabe destacar “nada significativo”.

Para el conjunto del año, Rivera indicó que, aunque la Organización Mundial de Meteorología calificó la primera mitad de 2008 como la más fría desde principios de siglo, la situación en España fue contraria, ya que desde enero a agosto de 2008 las temperaturas fueron más cálidas de lo normal.

TEMPERATURA PROMEDIO EN 2008: 16,6 GRADOS

Así, la temperatura promedio estimada fue de 16,1 grados centígrados, mientras la media de ese periodo desde 1971 a 2003 es de 15,3 grados centígrados. De los últimos años, el más cálido fue 2003, con un 1,4 grados centígrados por encima de lo normal, cuando se registró una temperatura media de 16,6 grados centígrados.

En el sureste de España el carácter de las temperaturas fue extremadamente cálido, e “incluso se batieron récord”, mientras que en Baleares, y extremo noreste de Cataluña y gran parte de Castilla y León, fueron regiones cálidas. El 60 por ciento del territorio fue muy cálido.



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