Dos campañas al año que pretenden ofrecer una fotografía de la calidad biológica de nuestras aguas. La participación ciudadana en este proyecto ha aumentado año tras año, alcanzando en 2013 una cifra de 85 puntos de inspección diseminados por toda la Demarcación Hidrográfica del Júcar, lo que supone una red de unos 43 km de río muestreados.

Los voluntarios del proyecto analizan, con unos reactivos, la cifra de pH, nitratos y oxígeno disuelto del tramo de río que tienen asignado. Tras esa primera valoración, pasan a estudiar la presencia de bioindicadores: la presencia de ciertas larvas de insectos, gasterópodos o crustáceos puede revelar el estado de calidad del ecosistema fluvial de nuestro municipio.

Cada grupo o familia de macroinvertebrados está asociada a una calidad diferente y la imagen final nos muestra la calidad del ecosistema, que se enmarca en uno de los cinco niveles que señala la Directiva Marco del Agua. Resultados de la campaña de inspección de ríos de 2013. En base a ese indicador, a ese "semáforo de calidad", los voluntarios de Limne estimaron en la campaña de 2013 que el 33% de los tramos de río del estudio presentaban una calidad "muy buena" y otro 28% se marcaron con calidad "buena".

En la franja de calidad "moderada" encontramos un 19% de los tramos estudiados, mientras que las calidades inferiores ("deficiente" y "muy deficiente") sólo suman el 20% del total. La tendencia en los últimos años es a un menor porcentaje de tramos amenazados, en lo que compete al índice de macroinvertebrados.

Otros índices usados por los voluntarios de Limne muestran una calidad más moderada, como el índice de macrófitos o el de calidad del bosque de ribera. Éste último indica que el 51% de los tramos analizados presentan “alteraciones importantes” en la estructura, conectividad o continuidad de su comunidad vegetal; el 35% de los tramos se han definido como “bien conservados” y el 14% restante se marcaron como “muy degradados”. Resulta evidente que, aunque en algunos tramos pueda mejorar la calidad química y/o biológica, el bosque de ribera aún presenta algunos problemas que deben ser abordados, precisamente porque su mejora también condiciona la mejora en la calidad química y biológica, por su evidente capacidad autodepuradora.

La presencia de especies exóticas invasoras es un grave problema que ayuda a empobrecer los bosques de ribera autóctonos. Precisamente por eso, desde la Fundación Limne se hace especial inciso en la gestión responsable de los ecosistemas fluviales y en el seguimiento y control de estas invasoras.

Colaboración con las instituciones y ciencia ciudadana

La conservación de la Naturaleza es una preocupación de creciente interés social que debe abordarse desde una óptica amplia que integre iniciativas de corresponsabilidad público-privadas cuyo fin sean conservar y mejorar el patrimonio natural. Es por ello, que desde Limne consideramos imprescindible tejer una red colaborativa entre todas las instituciones vinculadas al medio fluvial y la ciudadanía.

Así pues, los datos recabados por los voluntarios se pasan al Banco de Datos de Biodiversidad de la Generalitat Valenciana, para su uso en la gestión del territorio. Por otro lado, la Conselleria d´Infraestructures, Territori i Medi Ambient colabora en la revisión y validación de los datos aportados, así como prestando asistencia técnica en la elaboración de protocolos de seguimiento. Así lo refleja un convenio de colaboración firmado esta misma semana, que tiene por objeto aumentar la calidad de los datos recabados y explorar nuevas vías de ciencia ciudadana, que permitan obtener nuevos datos sobre nuestros ecosistemas.



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