Nunca llueve a gusto de todos, ni cuando llueve lo hace en todas partes por igual. Pero, en líneas generales, los servicios meteorológicos coinciden en afirmar que los últimos meses han sido especialmente lluviosos en el conjunto del territorio español. Estas precipitaciones han salvado a la mayoría de nuestras cuencas, de momento, del preocupante problema de la sequía y han servido para recuperar el nivel de las reservas hídricas.

En el conjunto del Estado, los embalses han pasado de estar al 36,5% de su capacidad a medianos de diciembre del año pasado hasta el 72,8% registrado esta semana. Es decir, el nivel se ha duplicado en cuestión de seis meses. Catalunya no partía de una situación de sequía tan grave pero aun así las reservas han pasado del 50,5% al 91,7%, en este mismo periodo de tiempo. En diciembre de 2017, las amenazas de restricciones en el abastecimiento de agua potable en algunas ciudades españolas a causa de la sequía dispararon todas las alertas. Pero llegó el invierno. Un invierno que globalmente en Catalunya ha resultado ser el más lluvioso desde el 2010 y en el que las nevadas han sido generosas, con gruesos no vistos desde hacía años.

La primavera también ha sido especialmente lluviosa, sobre todo en el Pirineo y Prepirineo occidental de Catalunya, donde nacen algunos de los principales ríos. En algunas zonas, se han registrado localmente los valores pluviométricos primaverales más altos de los últimos 69 años, según el Servicio Meteorológico de Catalunya.

Gracias a esta abundante pluviometría, “gran parte de España, a excepción de la Cuenca del Segura, en el sudeste de España, ya no se encuentra en situación se sequía”, asegura Javier Martín-Vide, climatólogo y catedrático de Geografía Física de la Universitat de Barcelona. “Veníamos de una situación de sequía importante, pero ha nevado mucho, hasta bien entrada la primavera, y los embalses han crecido rápidamente en tres meses”, añade el experto, uno de los climatólogos de mayor prestigio del país.

Javier Martín-Vide advierte que “aunque nos encontramos en una situación de confort entre comillas, con el suministro de agua garantizado durante los próximos meses, no podemos bajar la guardia”. El experto insta a no caer en lo que él llama ciclos hidroilógicos en los que cuando hay una mayor disponibilidad de agua aumenta el consumo de este recurso mientras que cuando la disponibilidad es menor, desciende.

La recomendación de Martín-Vide cobra aún más sentido en un clima como el mediterráneo, en el que las sequías son un fenómeno recurrente. Una muestra de la vulnerabilidad del clima mediterráneo la encontramos en el sur de Catalunya y en las cuencas del Júcar y el Segura. La provincia de Tarragona no ha registrado tantas lluvias como el conjunto del Catalunya, lo que se refleja en sus embalses: el Siurana se encuentre al 31% de su capacidad; Riudecanyes, al 33%; y Guiamets, al 23%. Unos niveles parecidos al 36% del Júcar y al 32% del Segura.

A pesar de las abundantes lluvias de los últimos meses, Martín-Vide alerta de que “las recurrentes sequías del clima mediterráneo van a ser cada vez más graves y más frecuentes por culpa del cambio climático”. El aumento de las temperaturas como consecuencia del calentamiento global “hace que haya más evaporación, con lo que el suelo se seca más, y las precipitaciones van a ser menos frecuentes”, añade el climatólogo. Así que, aunque sea en fin de semana o nos pillen de vacaciones, bienvenidas sean las lluvias.



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