Los nuevos programas de desarrollo rural de las Comunidades Autónomas y el MAGRAMA, dejan de nuevo sin apoyo suficiente a los sistemas con mayor valor ambiental y social, frente a la agricultura más intensiva, según un análisis elaborado por SEO/BirdLife y WWF.

Tras invertir casi 25.000 millones de euros de dinero público en los últimos 15 años en estos programas, no se ha frenado el dramático abandono del medio rural y problemas ambientales como la sobreexplotación del agua o la pérdida de biodiversidad son cada vez más graves.

Según un análisis realizado por las organizaciones SEO/BirdLife y WWF España de los nuevos programas de desarrollo rural (PDR), las administraciones seguirán dedicando la mayoría de los fondos públicos disponibles a apoyar la agricultura más intensiva y perjudicial para el medio ambiente, a pesar de que los PDR deben contribuir también a los objetivos ambientales de la Unión Europea. Los borradores y los planes aprobados hasta ahora para el nuevo periodo 2015-2020, que contarán previsiblemente con más de 13.000 millones de euros de financiación, apuestan por lo mismo de siempre (apoyo a la agroindustria y los regadíos) y siguen marginando a los sistemas agrarios de mayor valor ambiental y social. Además, y a pesar de su carácter territorial, se han hecho sin una adecuada participación de los agentes sociales con interés en estos programas.

Por ejemplo, se produce un aumento del presupuesto de las llamadas medidas “agroambientales” dirigidas a sectores industriales e intensivos como la remolacha o el algodón, a costa de reducir otras de mayor interés para disminuir el impacto ambiental de la agricultura, como cubiertas vegetales en leñosos o fomento de la biodiversidad en estepas cerealistas. Mientras, se dedican muy pocos recursos a Natura 2000, pese al gran número de explotaciones y superficie agraria incluida en esta red que requerirían de apoyo público para una gestión adecuada y garantizar su viabilidad y futuro.

Para SEO/BirdLife y WWF, es evidente que los casi 25.000 millones de euros de dinero público invertidos en los últimos 15 años en estas políticas no han conseguido solucionar los problemas más graves del medio rural: problemas sociales, como la falta de relevo generacional o el abandono de actividad de agricultores, y también ambientales, como la sobreexplotación y contaminación del agua o la pérdida de suelo fértil y biodiversidad.

Las organizaciones piden a los nuevos Consejeros autonómicos competentes que redefinan los PDR pendientes de aprobación e introduzcan mejoras en los ya aprobados, potenciando los elementos positivos que también incluyen. SEO/BirdLife y WWF creen que las políticas de desarrollo rural pueden  detener el abandono de los pueblos y volver a llenar de vida los campos, pero sólo si se cambia su enfoque y sus prioridades. Las organizaciones seguirán trabajando para que el dinero de todos sirva realmente para beneficiar a los agricultores, al medio ambiente y al futuro del mundo rural.



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