El sector agroforestal es una fuente importante de productos a nivel local como leña, madera, frutas y forraje para el ganado, y a nivel global como coco, café, té, caucho y resina. Casi la mitad de la superficie agrícola del mundo contiene al menos un 10% de la cubierta forestal, por lo que la agrosilvicultura es vital para los medios de subsistencia de millones de personas.

Promoción agroforestal

En una nueva guía dirigida a los responsables de la toma de decisiones y asesores de políticas, ONG e instituciones gubernamentales, la FAO muestra como el sector agroforestal se puede integrar en las estrategias y políticas nacionales y cómo pueden ajustarse sus políticas a condiciones específicas. La guía sobre políticas aporta ejemplos de las mejores prácticas y casos de éxito, así como las lecciones aprendidas de los desafíos y fracasos.

"En muchos países, el potencial de la agrosilvicultura para enriquecer a los campesinos, las comunidades y la industria no ha sido plenamente explotado", aseguró Eduardo Mansur, Director de la División de Evaluación, Ordenación y Conservación Forestales de la FAO. "A pesar de los numerosos beneficios de la agroforestería, el sector está muy limitado por políticas adversas, restricciones legales y falta de coordinación entre los sectores a los que contribuye: agricultura, silvicultura, desarrollo rural, medio ambiente y comercio".

Están surgiendo nuevas oportunidades para la agroforestería que contribuyen de manera significativa a los medios de subsistencia de unos 100 millones de personas de bajos ingresos. Entre ellos se encuentra el potencial de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero al ralentizar la conversión de bosques en tierras agrícolas, y el secuestro de carbono en los árboles o en las explotaciones a través de los incentivos financieros ofrecidos por el comercio de derechos de emisión de carbono y la iniciativa REDD+. Asimismo, la ampliación de la regeneración natural de más de cinco millones de hectáreas de tierras áridas degradadas en Níger contribuirá a mitigar el cambio climático e incrementar los ingresos rurales.

Acción política

La guía proporciona diez vías principales para la acción política, incluyendo la sensibilización sobre los sistemas agroforestales para los agricultores y la comunidad mundial, la reforma de las regulaciones desfavorables en el sector forestal, agrícola y rural y aclarando las políticas sobre el uso del suelo. Esto último no significa necesariamente la concesión formal de títulos de propiedad de la tierra. Los investigadores han encontrado que algunas formas consuetudinarias de tenencia de aportan seguridad para plantar árboles, al tiempo que reducen los trámites y los costes administrativos.

Servicios ambientales

Los campesinos que plantan árboles en las explotaciones deben ser recompensados por los servicios ecosistémicos que prestan a la sociedad a través de incentivos financieros o de otro tipo en forma de subvenciones, exenciones fiscales, programas de reparto de costes, microcréditos o entregas en especie, especialmente los servicios de extensión y el desarrollo de infraestructura, de acuerdo con la guía.

El crédito a largo plazo es también fundamental, ya que los agricultores que plantan árboles obtienen beneficios pasados algunos años. El valor del secuestro de carbono y de otros servicios ambientales que aportan los árboles podría incluso destinarse al pago de los intereses.

La guía ha sido elaborada por la FAO en colaboración con el Centro Mundial sobre Agroforestería (ICRAF), el Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE) y el Centro Internacional en Investigación Agrícola para el Desarrollo (CIRAD).



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