La gestión de los residuos contempla el conjunto de acciones necesarias para realizar su recogida, trasladarlos a los centros de tratamiento y efectuar las operaciones finales para recuperarlos y reintegrarlos como materias primas en los circuitos productivos o eliminarlos.
En términos generales, los residuos sólidos urbanos se gestionan por dos métodos: recogida global y recogida selectiva. Las normativas comunitarias y la legislación española han apostado por la máxima recogida selectiva y por la recuperación de residuos.
La recogida sin selección previa sigue siendo mayoritaria en España, y representa alrededor del 95% de los residuos sólidos urbanos. Este método no favorece la recuperación de residuos, pues para ello se necesitan tratamientos industriales posteriores, lo que añade costos y degradaciones innecesarias y, sobre todo, no fomenta la voluntad de reciclar en el ciudadano.
Esta recogida diferenciada es el único método realmente válido para proceder a una recuperación directa y eficaz de los materiales desechados por los ciudadanos.
La recogida selectiva de residuos en España es aún joven, y el volumen gestionado por estos sistemas, muy pequeño. Aunque existen varios métodos para llevarla a cabo, el más usado es la recogida de monoproductos, muy centrada en el vidrio, y en el papel y el cartón.