
El diseño del verde urbano precisa imaginación y oficio. La elección de las plantas es una fase crucial, ya que completa el proyecto y a la vez es su base.
En cuanto a la cantidad de especies distintas a utilizar, y no sólo para el caso de los árboles, también conviene hacer algunas reflexiones. Tanto la uniformidad como la variedad excesivas pueden ser contraproducentes. Se debe intentar que las especies utilizadas tengan en común algunos elementos que permitan su fusión, su ensamblaje.
Una vez que se han escogido las especies de árboles y los lugares adecuados se procede a la plantación. Los meses que ofrecen mejores condiciones meteorológicas son noviembre y marzo. El hoyo para plantar el árbol no debe ser inferior a 80 centímetros de longitud, anchura y profundidad, aunque estas medidas variarán según el tamaño del cepellón. La tierra extraída debe enmendarse con estiércol y substratos para conseguir un mejor terreno.
Las plantas trepadoras podrían formar un capítulo aparte, ya que a menudo superan los siete metros y sus características de fijación o trepa son particulares, pero la mayoría de los autores las engloban con el resto de arbustos. La importancia de los arbustos en los espacios verdes es evidente, ya que después de los árboles, son los elementos más definitorios desde un punto de vista vegetativo. Las masas arbustivas pueden usarse para separar espacios formando setos de recorte o setos libres, para variar la tonalidad del paisaje con los colores de las hojas o de las flores, para marcar las estaciones a través de la hoja caduca o perenne, sin desestimar otras posibilidades ambientales como las fragancias, las texturas, etc. Por lo general, son plantas muy útiles para mejorar las condiciones medioambientales que deben conseguirse con el verde urbano. Una de sus funciones más relevantes estriba precisamente en que pueden formar sólidas barreras vegetales para reducir el impacto acústico del tráfico de la ciudad, así como el impacto visual.


Se denomina tapiz a los terrenos cubiertos por zonas tapizantes como los juníperos, la hiedra, las violetas, etc., que dan un buen acabado paisajístico pero no son áreas adecuadas para el tránsito.