El éxito de un espacio verde depende en una tercera parte de un buen diseño, sobre todo en cuanto a la calidad del terreno y al acierto en la elección de las especies, y en dos terceras partes de una buena conservación. Los principios que deben primar en el establecimiento de los planes de conservación son:

Las labores de conservación del verde y de las instalaciones están bastante estandarizadas pero, a pesar de ello, son muy variables de acuerdo con las características concretas de cada área y con otros muchos factores. Estas labores de conservación cubren las necesidades naturales de las plantas tanto en su proceso de crecimiento, reproducción, ciclo vegetativo, etc., como en los que se derivan del uso de la zona, deterioros, desgastes, etc. A modo de inventario pueden señalarse cinco grandes bloques:


Los pinzamientos o poda verde, se realiza esencialmente sobre plantas vivaces y anuales y su objetivo es provocar la máxima cantidad de flores. El pinzamiento es muy beneficioso y se puede realizar cuando se considere conveniente.