El informe apunta a que políticas bien diseñadas pueden revertir las tendencias de degeneración y erosión del medio ambiente y contempla algunas medidas que pueden ayudar a frenarlas como, por ejemplo, asignar valor y precio a los bienes naturales y los servicios de los ecosistemas, eliminar los subsidios que dañan el medio ambiente, concebir reglamentaciones y normas efectivas o alentar la innovación verde.

El informe tiene como objetivo identificar las posibles consecuencias medioambientales y sociales que acarrearía la continuación del actual escenario de inacción, es decir, la ausencia de nuevas políticas y la continuación de las tendencias en el terreno socioeconómico durante las siguientes cuatro décadas.

Malas perspectivas medioambientales para 2050

En el escenario contemplado para 2050, las presiones sobre el medio ambiente derivadas del aumento de la población y los crecientes estándares de vida sobrepasarán los avances que se den tanto a la hora de combatir la contaminación como en la eficiencia de los recursos. De hecho, para esta fecha, la población mundial pasará de 7 mil millones a más de 9 mil millones de personas, de las cuales el 70% vivirá en ciudades y consumirá un 80% más energía que en la actualidad.

Con todo ello, la previsión de la OCDE apunta a que el capital ambiental natural seguirá degradándose y erosionándose, “con el riesgo de que se presenten alteraciones irreversibles que podrían poner en peligro dos siglos de crecimiento en los estándares de vida”. Así, entre otras, el informe pronostica que el cambio climático será más evidente, aumentando la temperatura media global entre 3ºC y 6ºC hacia el final de siglo.



Dejar una respuesta

avatar
  Suscribir  
Notificar de