Impacto de las infraestructuras humanas

Investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) y de la Concordia University of Montreal han colaborado en un estudio en el que analizan los efectos que provocan las infraestructuras humanas sobre aves y mamíferos. En el estudio, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, proponen un método para poder evaluar dichos impactos y tratar de reducirlos en el futuro.

Las carreteras y zonas urbanas fragmentan el medio natural impidiendo que muchas especies animales dispongan de las áreas que necesitan para sobrevivir. La expansión de estas infraestructuras avanza a una velocidad que esas especies no son capaces de asimilar. La mayor parte del desarrollo urbano que se prevé para 2050 todavía no está construido, y para entonces, al ritmo actual, nuestro planeta tendrá más kilómetros de carreteras asfaltadas que los que nos separan del planeta Marte. 

"Tras cartografiar el entramado de infraestructuras de transporte de Europa, hemos observado que la mitad de la superficie no urbanizada se encuentra a menos de 1,5 km de alguna carretera o vía férrea, y casi el 100% a menos de 10 km, y eso siendo conservadores", explica Aurora Torres, la autora principal del estudio, que forma parte de su tesis doctoral. "Este aumento del número de infraestructuras implica que los animales no tienen muchas posibilidades de vivir alejados de la influencia humana", continúa.  

"La aproximación para estimar y predecir el impacto de las infraestructuras propuesta en este estudio puede ayudar a evitar las pérdidas de biodiversidad que se han producido históricamente en zonas urbanizadas", comenta Juan C. Alonso, investigador del MNCN y director de la tesis.

Los autores proponen que esta investigación sirva como herramienta para evaluar los efectos de futuros desarrollos de infraestructuras en distintos escenarios. "Este trabajo puede ser el punto de partida para coordinar una red internacional de investigadores que evalúen el impacto global de las infraestructuras humanas sobre la fauna, aportando ideas y soluciones innovadoras" apunta Torres. En concreto, se plantea optimizar el método propuesto en PNAS para aplicarlo en países en vías de desarrollo, con ecosistemas menos fragmentados y todavía ricos en biodiversidad, donde es previsible que se construya el 90% de las carreteras en los próximos 40 años



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