Por Sergio Villarroel

redaccion@ambientum.com

La semana de negociaciones celebrada en Madeira (Portugal) entre los 85 países miembros de la Comisión Ballenera Internacional llegó a un acuerdo sobre cambio climático. Sin embargo, la decisión sobre el futuro de las ballenas, principal tema de debate del encuentro, sigue estando en el aire.

Este periódico ya informó sobre el inicio de las negociaciones en la isla portuguesa de Madeira, en relación a la caza de los cetáceos. También mostramos los primeros informes que se desprendieron de dicha reunión. Entre ellos, destacó el presentado a la comisión por el Fondo Internacional para el Bienestar Animal, el cual afirmaba que el turismo ballenero genera más riqueza que la matanza de estos animales.

Tras varios días de negociaciones, el pasado viernes 26 de junio, la reunión de la CBI finalizó. La esencia de esta reunión era debatir sobre la matanza de las ballenas para aportar algún tipo de solución y proponer alguna medida para el futuro de estos animales. En cambio, la principal propuesta adoptada por la comisión ha sido sobre cambio climático, como una de las principales amenazas a la supervivencia de las ballenas, y urge a los gobiernos a reducir sus emisiones de carbono.

Posturas sobre la resolución

Esta resolución no ha gustado a WWF ya que considera que “no se ha avanzado en asuntos que obstaculizan tradicionalmente su progreso (en el cambio climático), como ocurre con la caza de ballenas realizada por Japón bajo el pretexto de la investigación científica”. Además, los países no han querido pronunciarse sobre las actuaciones del país asiático, que están suponiendo la muerte a miles de ballenas, sobre todo en el santuario ballenero antártico.

Por tanto, los principales acuerdos han girado en torno al problema del cambio climático, y no sobre el fin de la matanza de ballenas por parte de países como Japón, que encubren  o justifican sus capturas de cetáceos mediante la “caza científica”.

En relación a este asunto, la doctora Susan  Lieberman, responsable del programa de especies  de WWF Internacional ha señalado que “es un desarrollo muy positivo que puede ayudar a que las próximas negociaciones sobre cambio climático tengan en cuenta su impacto en la preservación de la biodiversidad”. Pero quiso apuntar que “no obstante, los miembros no se han puesto en marcha para frenar la caza comercial de ballenas fuera del control de la CBI, un problema fundamental al que se debe dar una respuesta prioritaria. Lamentablemente, a día de hoy, sigue igual"

Pequeñas medidas a favor de los cetáceos

Aunque los países miembros de CBI no se pronunciaron en muchos de los asuntos relacionados con la caza de cetáceos, si qusieron destacar otros asuntos relevantes que requieren una atención inmediata, como la protección de las poblaciones de pequeños cetáceos, como los delfines o las marsopas. Este apoyo vino secundado de la mano del ministro de medio ambientre australiano, Peter Garret, que anunció la donación de 300.000 euros para la conservación y protección de los pequeños cetáceos. Por su parte, Liberman señaló que "es hora de que la CBI cumpla sus compromisos y se dedique firmemente a la conservación de todas las ballenas, grandes y pequeñas, transformandose finalmente en una convención del siglo XXI"



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