Los dispositivos tecnológicos (walkies talkies) e Internet se han convertido en recursos fundamentales para desarrollar clases a distancia en tiempos de coronavirus, convirtiéndose en una alternativa a las clases presenciales en la mayor parte de los países.

Sin embargo, según los estudios de la UNESCO, en colaboración con la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), 826 millones de estudiantes no tienen un ordenador para poder seguir las clases virtuales y 406 millones carecen de acceso a Internet.

Por tanto, “para reducir las desigualdades persistentes, tenemos que apoyar otras alternativas, como el recurso a programas de radio y televisión comunitarios y la creatividad en todas las formas de aprendizaje”, sostiene la directora general de la Unesco, Audrey Azoulay.

¿La solución?, walkies talkies

A Lois Toirán, un profesor de un pueblo de la montaña de Lugo, en Baralla, no se le ocurrió mejor idea que usar walkies talkies para comunicarse con sus alumnos y así llevar las clases a todos los lugares. Pese a la constante evolución de otros dispositivos de comunicación, los walkie-talkies aún tienen mucho que ofrecer.

¿Cómo funciona? Los walkie talkies utilizan dos tipos de frecuencia: VHF y UHF. Hablamos de la very high frequency y la ultra-high frequency. Estas prestaciones no sufren demasiadas interferencias, en comparación con el Internet de baja calidad que imposibilita que los estudiantes den las clases a través de videoconferencias.

Nueve alumnos de tercero de Primaria dan sus clases a través de emisoras de radiofrecuencia. Cada niño, en su vivienda, cuenta con un dispositivo. Y el profesor, en su casa, con otro. “Hacemos reuniones de unas dos horas para corregir ejercicios y resolver dudas. Yo modero y ellos van hablando por turnos”, menciona el profesor del colegio público Luis Díaz Moreno de Baralla.

Pensó en las emisoras de radiofrecuencia porque en la institución educativa hay una asignatura de radio y, precisamente, estaban preparando unas clases de radiofrecuencia adaptadas a niños de Primaria. Sin embargo, poner en marcha el sistema no fue sencillo. Este trabajo se desarrolló en colaboración de un club de radioaficionados, quienes le cedieron los aparatos. También con la participación del ayuntamiento, que se encargó de repartirlos por los domicilios de cada niño.

Y para que la señal llegue a todas las viviendas, instalaron un repetidor. “Con eso conseguimos que llegase a todos excepto a uno, que tuvimos que colocarle una antena especial”, menciona el docente. Y es que las casa de estos estudiantes se encuentran en un entorno rural, las cuales están separadas por decenas de kilómetros de distancia.

Solo tres de los alumnos cuentan con Internet de calidad

El docente tenía una cosa clara: solo haría clases online si los nueve alumnos tenían acceso a Internet. Sin embargo, solo tres de ellos cuentan con Internet de calidad. “Si no, no. No sería justo, aunque, por otra parte, también me parecía injusto que los que lo tienen no pudiesen hacer uso de él. Entonces, buscamos esta solución intermedia”, destaca.

Fuente: Redacción,



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