Una expedición, liderada por el Instituto GEOMAR alemán, permitirá por primera vez el estudio del volcán submarino de El Hierro a bordo de un submarino tripulado. 

Esta expedición se enmarca dentro del convenio de colaboración entre GEOMAR, la Plataforma Oceánica de Canarias y la Universidad de las Palmas de Gran Canaria en el que colabora, a través del proyecto Vulcano, el Instituto Español de Oceanografía.  

El próximo domingo 7 de febrero dará comienzo una nueva expedición en las aguas que rodean al volcán submarino de El Hierro. En esta ocasión, la expedición se realizará a bordo del buque alemán Poseidon y el submarino tripulado JAGO. Durante la campaña, liderada por el GEOMAR Helmholtz Centre for Ocean Research Kiel y en la que participan la Plataforma Oceánica de Canarias, la Universidad de las Palmas de Gran Canaria y el Instituto Español de Oceanografía (IEO), dos científicos españoles podrán observar por primera vez con sus propios ojos el volcán submarino. 

Eugenio Fraile, investigador del Centro Oceanográfico de Canarias del IEO y líder del proyecto Vulcano, y Magdalena Santana, catedrática de Química Marina de la ULPGC, han sido los elegidos para descender a bordo del sumergible tripulado JAGO a las aguas cercanas al volcán. Los investigadores descenderán acompañados del piloto de este submarino, propiedad de GEOMAR, que tiene una longitud de 3,2 metros, una altura de 2,5 metros, una autonomía de 96 horas y puede operar hasta 400 metros de profundidad.  

El submarino JAGO, además de “darnos la oportunidad de ver el volcán submarino con nuestros propios ojos”, como explica el investigador de GEOMAR Mark Hannington, permitirá elegir los lugares más importantes para realizar mediciones y tomar muestras.  

“Uno de los objetivos fundamentales de esta expedición a bordo del JAGO será el estudio de las perturbaciones físico-químicas causadas por la fase de desgasificación, que aún se mantiene activa en el volcán submarino de El Hierro. Podremos, por primera vez, observar y muestrear en aquellos lugares exactos en los que existe emanación al medio marino de calor, gases y metales”, explican los investigadores Fraile y Santana.  

Además de las inmersiones a bordo del submarino, los científicos tienen como objetivo recuperar unos sismómetros submarinos que instalaron hace un año. Se trata de unos dispositivos llamaos OBS (Ocean Bottom Sismometer) que son capaces de registrar la microsismicidad de la zona con una enorme resolución y precisión. 

Una vez se descarguen estos datos, los científicos esperan que el registro de los microsísmos del último año permita conocer la localización del magma en el subsuelo de la isla. Con este ambicioso proyecto, que se suma a los trabajos realizados por el IEO desde que, en octubre de 2011, comenzase la erupción submarina, los científicos esperan llegar a comprender los mecanismos que hay detrás de la formación de las islas más “jóvenes” del archipiélago canario. 

El Instituto Español de Oceanografía (IEO), es un organismo público de investigación (OPI), dependiente de la Secretaria de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación del Ministerio de Economía y Competitividad, dedicado a la investigación en ciencias del mar, especialmente en lo relacionado con el conocimiento científico de los océanos, la sostenibilidad de los recursos pesqueros y el medio ambiente marino. 

El IEO representa a España en la mayoría de los foros científicos y tecnológicos internacionales relacionados con el mar y sus recursos. Cuenta con nueve centros oceanográficos costeros, cinco plantas de experimentación de cultivos marinos, 12 estaciones mareográficas, una estación receptora de imágenes de satélites y una flota compuesta por siete buques oceanográficos, entre los que destaca el Cornide de Saavedra, el Ramón Margalef y el Ángeles Alvariño. 

El Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) y, en particular, el Programa Operativo de I+D+i por y para el Servicio de las Empresas (Fondo Tecnológico), participa en la cofinanciación de los buques Ramón Margalef, Ángeles Alvariño y Francisco de Paula Navarro, así como en el Vehículo de Observación Remota (ROV) Liropus 2000.



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