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La agricultura necesita abonos ecológicos para proporcionar nutrientes a las plantas sin poner en riesgo el medio ambiente (y la salud de las personas). En este post, vamos a detallar qué daño están provocando los fertilizantes químicos a los suelos y cómo revertir esta situación.

Fertilizantes químicos, un riesgo para el medio ambiente

Si bien los fertilizantes químicos brindan nutrientes a las plantaciones agrícolas, si se abusa de ellos, pueden suponer un peligro para el medio ambiente. Y es que el excedente de nutrientes contamina suelos y aguas.

Esto se debe a las pautas de producción y utilización actuales, además de a una falta de gestión eficiente. Ello no es sostenible y, además, conlleva efectos negativos para la salud. A continuación, listamos los mayores inconvenientes de utilizar estas sustancias en demasía:

Problemas de salud

Se estima que se producen 385 millones de envenenamientos involuntarios anuales y 11 mil muertes por plaguicidas. Asimismo, un mal uso de los fertilizantes químicos puede incurrir en cánceres y otras consecuencias neurológicas, inmunológicas y reproductivas.

Infertilidad de los suelos

Si bien los fertilizantes químicos contribuyen al desarrollo de las plantas, éstos no ayudan al suelo donde crecen. Es más, pueden causarle un importante daño. Los excesivos niveles de nutrientes de algunos fertilizantes químicos saturan la tierra, anulando la efectividad de otros nutrientes fundamentales. Todo ello lleva a la infertilidad de los suelos.

Suelos ácidos

Los suelos también pueden resultar estériles por el aumento de acidez que los fertilizantes químicos provocan. Y es que muchos de ellos incorporan ácido sulfúrico y clorhídrico. Si se utilizan en exceso, pueden afectar negativamente a los microorganismos y al pH del suelo (y, por ende, al desarrollo de las plantas).

Incremento peligroso de los microorganismos

En cambio, los fertilizantes químicos ricos en nitrógeno pueden tener el efecto contrario a los fertilizantes más ácidos. Y esto tampoco es positivo para los suelos. Demasiado nitrógeno incrementa el número de microorganismos. En caso de que su población sea excesiva, estos seres dañarán a las plantas en lugar de ayudarlas. Esto se debe a que consumen toda la materia orgánica y nutrientes del lugar.

Contaminación de las aguas subterráneas

Como adelantábamos, las plantas únicamente pueden absorber una cantidad limitada de nutrientes. Por lo que, si aplicamos demasiados nutrientes sintéticos, el fertilizante se filtrará por el suelo, llegando a arroyos, ríos, mares y lagos. Por supuesto, la consecuencia es que estos fertilizantes químicos, mal empleados, pueden contaminar los suministros de agua potable.

Exceso de crecimiento de las plantas

Dada la alta intensidad de los fertilizantes químicos, en ocasiones, éstos pueden provocar que las plantas adquieran demasiado tamaño para su salud. Las extremidades más largas y gruesas pueden dañar el follaje. Asimismo, un notable incremento de peso ejercería una presión indeseada sobre las raíces de los cultivos.

Quemaduras de sal

Los fertilizantes químicos pueden hacer quemaduras de sal en ciertas partes de las plantas, deshidratando sus tejidos y secándolos.

Soluciones: biofertilizantes y bioestimulantes

Por suerte, se está intentando revertir la situación. Existen empresas que producen biofertilizantes y bioestimulantes para mejorar los cultivos y recuperar los suelos:

  • Biofertilizantes: Estos fertilizantes poseen microorganismos vivos, por lo que son mucho más respetuosos con el medio ambiente.
  • Bioestimulantes: También contienen microorganismos. Se distinguen de los biofertilizantes en que no se utilizan como nutrientes para las plantas, sino como estimulante de su crecimiento.

En definitiva, hablamos de abonos sostenibles que aumentan la disponibilidad de nutrientes en las cosechas, a la vez que respetan el medio ambiente. En otras palabras, aunque mejoran el rendimiento de los cultivos, mantienen el suelo en óptimas condiciones y previenen la contaminación de las aguas subterráneas. Además, pueden aplicarse en la mayor parte de suelos existentes.

Conclusión

Si bien los fertilizantes pueden ser de gran ayuda para la agricultura, el uso excesivo de sustancias químicas está lejos de resultar sostenible. Por ello, cada vez más empresas apuestan por la producción de abonos ecológicos y biofertilizantes que contribuyan a las cosechas sin poner en riesgo al medio ambiente.

Fuente: Residuos Profesional

Artículo de referencia: https://www.residuosprofesional.com/fertilizantes-degradacion-suelos/



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