El Ayuntamiento de Valladolid instalará en la sede de la Concejalía de Desarrollo Sostenible, ubicada en el edificio de la Casa del Barco, una caldera de biomasa que utilizará como combustible restos de madera transformados en pellets procedentes de los montes municipales. La experiencia piloto, en la que interviene la empresa ubicada en el Parque Tecnológico de Boecillo Cenit Solar, pretende emplear como recursos energético los residuos de la limpieza del Pinar de Antequera y el Pinar del Esparragal, que suman una extensión de más de 1.800 hectáreas.
 
Anualmente, en estos pinares se recogen unas 1.800 toneladas de restos derivados de trabajos selvícolas, sin contabilizar los procedentes de otras áreas forestales más pequeñas como la de Las Contiendas, Fuente el Sol o El Rebollar, y las podas efectuadas en las zonas verdes urbanas, que también pueden aprovecharse.

El proyecto prevé sustituir las calderas actuales del citado edificio, que cuentan con 19 años de antigüedad y son de gas natural, por otras de biomasa, lo que supondría una considerable reducción de emisiones a la atmósfera, cifrada en 48.600 kilogramos de CO2 al año.
 
Cabe destacar, además, que este tipo de calderas tiene un coste de mantenimiento inferior al actual, y conllevan un ahorro económico notable, cifrado en unos 1.500 euros el primer año, hasta alcanzar los 2.400 euros en quinto año de funcionamiento, o los 4.500 euros el décimo año. Por tanto, el ahorro acumulado estimado en quince años alcanzaría los 60.000 euros, sin olvidar que el Ayuntamiento no ejecutará ninguna inversión inicial, pues corre con cargo a la empresa.
 
Finalmente, según la información del Consistorio, se estudiará el resultado de esta experiencia para decidir una posterior implantación de calderas similares en otras dependencias municipales de mayor tamaño, como los colegios públicos, para aprovechar los recursos energéticos que generan los mencionados montes de utilidad pública.

Proyecto europeo
 
En este sentido, la Agencia Energética de Valladolid (Aemva) trabaja junto a otros socios europeos en el proyecto EBIMUN (Evaluación de Fuentes de Energía de Biomasa para Municipios), que persigue la puesta en valor de los residuos de biomasa locales para su uso en estos fines, dentro de una política de aprovechamiento de este tipo de recursos que tiene un claro carácter medioambiental.



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