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Los microplásticos y los nanoplásticos llegan antes a los océanos viajando desde los vientos impulsados en la atmósfera que por los ríos, y pueden acabar desde su punto de origen hasta los rincones más remotos del planeta en cuestión de días.

Así lo afirma un equipo internacional de 33 investigadores de instituciones de 18 países dirigido por Deonie Allen, de la Universidad de Strathclyd (Reino Unido), y publicado este martes en la revista ‘Nature Reviews Earth & Environment’. Entre los autores está Pere Masque, de la Universidad Autónoma de Barcelona.

El nivel de contaminación plástica podría alcanzar los 80 millones de toneladas en 2040 y se han detectado partículas de plástico en prácticamente todas las esferas ambientales (agua, suelo y aire). Las diminutas partículas plásticas pueden llegar incluso a las profundidades del Ártico y la Antártida.

El nuevo estudio señala que el viento también puede transportar estas partículas a grandes distancias y mucho más rápidamente que el agua, pues en la atmósfera pueden viajar desde su lugar de origen hasta los lugares más remotos del planeta pocos días.

25 millones de toneladas de microplásticos

Actualmente viajan cada año entre 0,013 y 25 millones de toneladas de microplásticos y nanoplásticos a miles de kilómetros por el aire del océano, la nieve, del mar y la niebla cruzando países, continentes y océanos a su paso.

«El aire es un medio mucho más dinámico que el agua», apunta Melanie Bergmann, del Instituto Alfred Wegener del Centro Helmholtz de Investigación Polar y Marina (Alemania), que añade: «Como resultado, los microplásticos y los nanoplásticos pueden penetrar mucho más rápidamente en las regiones de nuestro planeta que son más remotas y que aún no han sido tocadas en gran medida».

Una vez allí, podrían afectar el clima de la superficie y la salud de los ecosistemas locales. Por ejemplo, cuando estas partículas más oscuras se depositan en la nieve y el hielo afectan a la retroalimentación del albedo del hielo, lo que reduce su capacidad para reflejar la luz solar y promueve el derretimiento.

Del mismo modo, las manchas más oscuras de agua de mar absorben más energía solar, calentando aún más el océano. Y en la atmósfera, las partículas microplásticas pueden servir como núcleos de condensación del vapor de agua, produciendo efectos en la formación de nubes y, a largo plazo, en el clima.

Actividades humanas

¿Cómo llegan las partículas de plástico a la atmósfera? En primer lugar, a través de las actividades humanas. Las producidas por los neumáticos y los frenos en el tráfico rodado o por los gases de escape de los procesos industriales ascienden a la atmósfera, donde son transportadas por los vientos.

Sin embargo, también hay evidencia que sugiere que una cantidad sustancial de estas partículas son transportadas por el medio ambiente marino. Los análisis iniciales indican que el microplástico de la zona costera también llega al océano a través de la arena de la playa erosionada.

La combinación de viento y olas forma burbujas de aire en el agua que contiene microplásticos. Cuando las burbujas estallan, las partículas encuentran su camino hacia la atmósfera. El transporte a regiones remotas e incluso polares podría deberse a la combinación de transporte atmosférico y marítimo.

La atmósfera transporta predominantemente partículas microplásticas, lo que la convierte en una ruta de transporte mucho más rápida que puede conducir a depósitos sustanciales en una amplia gama de ecosistemas. «Necesitamos integrar micro y nanoplásticos en nuestras mediciones de la contaminación del aire, idealmente a escala internacional como parte de redes globales», indica Bergmann.

Para este propósito, Allen y Bergmann comenzaron a recolectar muestras de microplásticos en el aire, el agua de mar y el hielo durante una expedición al Ártico en el buque Polarstern durante el año pasado. Comprender y caracterizar los ciclos de microplásticos entre el océano y la atmósfera requerirá esfuerzos conjuntos. Los autores del estudio describen una estrategia global para crear una base de datos uniforme y comparable sobre el flujo de microplásticos y nanoplásticos entre los océano y atmósfera.

Fuente: EL MUNDO

Artículo de referencia: https://www.elmundo.es/ciencia-y-salud/medio-ambiente/2022/05/10/627a59d9fc6c8390078b45c5.html



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