Los residuos se convierten en la nueva materia prima para las empresas

Estamos a punto de conseguir el residuo cero

El proyecto se inscribe dentro de una tendencia Residuo cero, un intento de poner en práctica hábitos que reduzcan la huella ecológica sobre el planeta. La impulsora de la experiencia ha sido Rezero-Fundación para la Prevención de Residuos, que ha elegido a cinco familias ajenas a esta opción de consumo, seleccionadas tras ser conectadas por redes de amigos.

“La experiencia ha servido para comprobar qué dificultades o facilidades hay a la hora de reducir los residuos domésticos”, dice Rosa García, su directora. Los participantes asumieron diez retos para aplicar estas prácticas, que han superado en mayor o menor grado. Todos confiesan que tras este aprendizaje han cambiado sus hábitos y que ahora conocen los trucos para que sus casas dejen de ser plantas de gestión de basura.

“Todos sintieron sorpresa y casi horror al ver las fotos comparativas en que se muestran los desechos que producían antes del experimento y después de él”, dice Anna Peña, coordinadora de la campaña. Este es un reflejo nada distorsionado de un irreflexivo modelo de consumo. “Queremos que la experiencia tenga una continuidad y hacer un seguimiento mediante nuestra campaña de consumo consciente (yo soy consumidor consciente #josoccoco)”, dice Rosa García.

FAMILIA PALOU-CARALT

El éxito de estos maestros empezó por los pañales

Daniel Palou y Cecília Caralt (un matrimonio de maestros con un niño residentes en Cistella, cerca de Figueres) decidieron participar en la experiencia en un momento en que estaban “alucinados” por el elevado consumo de pañales de su bebé. Llenaban bolsas y bolsas de basura. Gastaban entre 28 y 30 pañales a la semana, la mitad de un paquete completo (54 unidades). También les preocupaba la ingente cantidad de plásticos que producían, pero sin poner manos a la obra.

“Ahora, ya vemos que reciclar no es todo. Eso es solo es un primer paso para lograr reducir los residuos”, explica Daniel Palou. Tras el intenso mes (en julio), la principal conclusión es que “reducir el volumen de residuos no es difícil, ni supone mayores problemas económicos ni pérdida de tiempo”, dice Palou. “La clave es organización e información”.

Su primera recomendación es que antes de salir de casa, es necesario tener siempre a punto, a mano, recipientes adecuados para actuar de manera racional. Por eso, van al comercio provistos de fiambreras, tápers, bolsas reutilizables y botes para guardar y transportar los alimentos frescos o a granel, para no regresar con el cesto lleno de bandejas, envoltorios, plásticos y demás. “Antes, si debía comprar embutido de pavo para una semana, me llevaba de vuelta tres bandejas de porexpan inútiles”, dice escandalizado.

La segunda lección ha sido aprender a hacer yogur en casa, tras años consumiendo ingentes cantidades de productos lácteos. Y están sorprendidos del gran volumen de desechos que han dejado de producir. Además, metidos en harina, han aprendido también a hacer pasteles. “Es sencillo. Sólo se necesita harina, mantequilla y aceite; o yogur, mantequilla y harina; mezclarlo cinco minutos, ¡y al horno!”, explica. Tercera recomendación: emplear trapos (o bayetas) y agua para limpiar, en lugar de pañuelos, toallitas húmedas o papel. Trapos, muchos trapos, para limpiar la mesa, suelo, paredes…, recitan.

El resultado es que no utilizan ningún envase plástico. Compran el vino y la leche a granel, y apenas compran zumos, pues los hacen en casa. “En cambio, no puedo comprar aceite a granel. Está prohibido. No lo entiendo”, se extraña Daniel Palou. ¿Y estos hábitos hacen la compra más cara?

“Puedes ahorrar dinero si te haces el yogur o el pastel en casa. Normalmente, la fruta y verdura envasada es más barata, pero a veces no sabes de dónde viene, ni es tan sabrosa como si la compras en una tienda de frutas o verduras de proximidad, donde te la venden sin embalaje”, dice. ¿Y cómo resolvisteis el dilema de los pañales?. “La mitad los compro reutilizables, son más caros, pero a la larga sales ganando; te sale a cuentas; y sirven para otros hijos”, razona.

Un decálogo, otro estilo de vida

  • Pautas promovidas por Rezero-Fundación para la Prevención de Residuos y Consumo Responsable.
  • Rechaza lo que no necesites: Publicidad impresa, pajitas de bebidas, monodosis, envases de pequeño formato, envoltorios de regalo.
  • Minimiza los objetos en casa: Dalos a quien los necesite o llévalos a un punto verde (deixalleries): ropa, muebles, libros, figuritas.
  • Elimina lo que no es reciclable (contenedor gris): bastoncillos para los oídos, hojas de afeitar, compresas, tampones o pañales.
  • Dieta sin residuos: usa tápers, cantimploras y rechaza la comida precocinada envasada.
  • Planifica la compra: Haz la lista, elige el día y localiza los comercios que satisfacen estos retos.
  • Compra a granel: Llévate los envases reutilizables de casa.
  • Residuo cero: Rechaza envoltorios de plástico, bolsas y embalajes innecesarios.
  • Evita la toxicidad: Detergentes a granel y sin tóxicos.
  • En la cocina: Apuesta por los paños de ropa, y eliminar el papel de cocina, de aluminio y de film transparente.
  • Higiene: Elimina el producto de un solo (bastoncillos, toallitas, pañales…) y apuesta por los reutilizables y menos agresivos: jabones en pastilla, compresas, copa menstrual y pañales de tela. Reduce la toxicidad de los cosméticos.


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