La mayoría de los plásticos que se emplean en la actualidad se fabrican a partir de combustibles fósiles no renovables, sobre todo petróleo. Las preocupaciones que despierta su efecto sobre el medio ambiente y el cambio climático han provocado que se busquen alternativas.

¨El calentamiento mundial es un problema de gran magnitud, por lo que es necesario mejorar los procesos [industriales] con los que contamos para así reducir las emisiones de gases de efecto invernadero¨, afirmó Joaquín Ferrer Palacios, del Instituto Tecnológico del Calzado y Conexas (INESCOP) y coordinador del proyecto.

El poliuretano termoplástico (TPU) es un ejemplo de familia de plásticos que se producen a partir de combustibles fósiles. Estos plásticos se emplean en una gama amplia de productos. En la industria del calzado, por ejemplo, se emplean para reforzar las punteras, los talones y las suelas.

El equipo del proyecto investigó otras materias primas que pudieran utilizarse en la fabricación de plásticos con propiedades similares a las que poseen los combustibles fósiles. Los biorrecursos cultivados con arreglo a directrices responsables, y en particular los aceites vegetales, se plantean como una opción adecuada debido a que el proceso sería viable tanto desde el punto de vista técnico como económico y su impacto sobre el medio ambiente sería menor.

Los investigadores de ECOTPU plantearon un proceso de fabricación de plásticos basado en aceites vegetales que contribuyese a reducir el consumo de materiales no renovables basados en el petróleo y las emisiones de CO2 asociadas al uso de estos materiales.

Según informó el Sr. Ferrer, el proyecto produjo poliuretanos termoplásticos en bruto a partir de aceites vegetales con un contenido de materia biológica de entre el cuarenta y ocho y el setenta y cinco por ciento.

Los socios del proyecto instalaron una línea de producción operativa con una capacidad calculada de ¨ecoTPU¨ de cinco mil toneladas anuales y cuatro tipos de productos: el propio ecoTPU en bruto, refuerzos y suelas basadas en ecoTPU y calzados que incluyen estos dos productos.

Durante el proyecto, activo desde 2010 hasta 2012, se logró disminuir la necesidad de recursos no renovables en la línea de producción en unas cuatrocientas ochenta toneladas anuales y se redujo en unas mil toneladas la emisión anual de CO2. Ferrer indicó que, en un futuro y bajo condiciones de producción plena, el proceso podría evitar la emisión de hasta treinta mil toneladas de CO2 al año.

¨Los resultados del proyecto beneficiarán a todo el mundo, añadió, pues casi todo el mundo utiliza calzado¨.

Además, sus beneficios podrían ampliarse a otras industrias que se sirven de esta familia de plásticos como las dedicadas a fabricar automóviles, muebles o ropa.

ECOTPU recibió una financiación de cerca de 490 000 euros facilitada por la Unión Europea a través de su Plan de Acción sobre Ecoinnovación.



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