Según AMAC sólo se ha tenido en cuenta el visto bueno de las Comunidades Autónomas y se ha escogido un emplazamiento que supone una solución más cara en la gestión de los residuos y menos eficaz en lo que se refiere a la utilización de la experiencia nuclear para el desarrollo de la instalación.

Además, AMAC constata que el Ministro de Industria, Energía y Turismo no ha tenido buenos asesores en este tema; sin ir más lejos, le informaron y así lo transmitió ayer, que "como en España no hay de momento (ningún almacén), lo que estamos haciendo es llevándolos a Francia con un importe de 60.000 euros al día. Pero claro, con un inconveniente y es que Francia en cualquier momento puede decir, oiga, a partir de mañana usted ya no me manda aquí ningún residuo nuclear más", cuando en realidad el último envío de residuos nucleares a Francia fue hace más de 20 años. Esperemos que estos asesores no sean los mismos que le han aconsejado en la elección del emplazamiento.

La política activa de AMAC en la solución de la gestión de los residuos radiactivos de alta actividad, en un ejercicio de responsabilidad e implicación ante un problema de Estado, ha sido la que ha facilitado que la decisión haya sido posible, ya que ha sido el único actor capaz de posicionarse abiertamente ante la opinión pública, dando con ello información, no sólo a sus ciudadanos, sino al público en general. Por ello, AMAC se arroga el mérito de haber conseguido para España un almacén centralizado de residuos radiactivos.

AMAC ha asumido este rol activo por dos razones: en primer lugar y como es obvio, solucionar un problema que ya teníamos como es el almacenamiento de los residuos radiactivos de alta actividad; en segundo lugar, pero no menos importante, porque AMAC acordó colaborar con el Estado si este se comprometía a solucionar todos aquellos temas pendientes desde siempre en las zonas nucleares que se comunicaron ya al Gobierno en el año 2006: Planes de Emergencia Nuclear, desarrollo económico alternativo en las zonas nucleares y políticas reales de transparencia.

Actualmente, AMAC constata "que el Estado no ha cumplido con la asociación"; y añaden que ellos ha realizado todo el trabajo necesario para solucionar el problema de la gestión de los residuos radiactivos en España, posibilitando el emplazamiento del ATC, el Estado no ha cumplido ninguno de sus compromisos con los ayuntamientos. Los planes de emergencia siguen sin estar totalmente operativos y las zonas nucleares siguen dependiendo exclusivamente de la energía nuclear, al no haberse aplicado ninguna política de desarrollo económico alternativo. La zona nuclear de José Cabrera, con la central cerrada, no ha recibido ningún apoyo de las administraciones de cara a su futuro y la zona de Garoña ha visto como un "gran plan" de desarrollo de 900 millones de euros ha provocado en dos años la creación de 6 puestos de trabajo.

Se hace totalmente incomprensible que el Gobierno tenga prisas en ubicar el ATC y no tenga ninguna prisa en solucionar las necesidades históricas de las zonas nucleares, las cuales son aun más importantes después de  Fukushima y si además se produce la decisión anunciada de prórroga de vida a la central de Sta. Mª. de Garoña.

La comisión directiva de AMAC ha decidido encargar a sus servicios jurídicos la preparación de la impugnación de la decisión del Consejo de Ministros sobre el ATC del pasado día 30 de diciembre de 2011. Asimismo, ha acordado solicitar una entrevista con el Ministro de Industria, Energía y Turismo para la semana próxima, con el objetivo de tratar todas aquellas cuestiones que el Estado ha incumplido y que estaban relacionadas con la solución del almacenamiento de los residuos de alta actividad.



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