La Comunidad de Madrid consume de media anual unas 40.000 toneladas de aceites industriales, siendo actualmente la primera comunidad española con mayor consumo. Concretamente, es en el sector de automoción donde se da el mayor consumo en esta comunidad, con más del 60 % del total comercializado, y es que a nivel nacional es también la primera comunidad con mayor número de vehículos —325.089 vehículos en 2011, según la Dirección General de Tráfico— y la tercera en número de talleres de mantenimiento y reparación de vehículos —4.483 en 2012, según el Instituto Nacional de Estadística. En cuanto a la procedencia de estos aceites, son mayoritariamente de fabricación nacional, con más del 80 % del total puesto en el mercado madrileño.

El consumo de estos aceites, tanto en los vehículos como en procesos y maquinarias industriales, viene generando de media anual unas 13.000 toneladas de aceites usados. Este residuo debe ser correctamente recuperado y gestionado ya que, de lo contrario, puede provocar graves daños medioambientales por su gran poder de contaminación. Su eliminación por incineración incontrolada o vertido afecta seriamente a la calidad del aire, así como al agua y al suelo. Sin embargo, si ha sido correctamente extraído y almacenado puede ser valorizado en su totalidad, aportando importantes beneficios medioambientales en cuanto al aprovechamiento de los recursos contenidos en el aceite usado, ya sean materiales o energéticos, suponiendo un importante ahorro de materias primas.

En España, SIGAUS es el sistema integrado de gestión (SIG) que se encarga de garantizar la recogida y el correcto tratamiento de los aceites industriales usados que se generan en todo el ámbito nacional. Durante 2012, el Sistema recuperó y gestionó en la Comunidad de Madrid 11.529 toneladas de este residuo, una cantidad que equivale a la recogida de 47 toneladas diarias, o 5 camiones cisterna de tipo medio (con una capacidad de 10.000 litros) cada día del año.

Esta cantidad de residuo recogido corresponde al 29,47 % de las 39.117 toneladas de aceite industrial puesto en el mercado madrileño por las empresas adheridas a SIGAUS. El 63,6 % de los aceites —24.886 toneladas— fue consumido en automoción, mientras que el 34,4 % —13.443 toneladas— se consumieron en el sector industrial, y un 2,0 % —789 toneladas— en otros destinos. Las empresas adheridas a SIGAUS son fabricantes o importadoras de aceites industriales y a través del SIG cumplen con las obligaciones del Real Decreto 679/2006, que regula la gestión de aceites industriales usados en España. Esta normativa obliga a toda empresa responsable de la primera puesta de aceite industrial en el mercado nacional —ya sea fabricante, comercializadora, importadora o adquiriente intracomunitario— a garantizar y financiar la correcta gestión del residuo que se genera tras el consumo de los aceites industriales comercializados en España.

Nueva vida como lubricante

La totalidad de estos aceites usados recuperados fueron 100 % valorizados y destinados a distintos procesos de tratamiento. Cumpliendo con la prioridad establecida por la legislación medioambiental (Real Decreto 679/2006), se trataron mediante procesos de regeneración 6.225 toneladas. Esta cantidad representa el 56,18 % del total de aceites usados regenerables recogidos en la Comunidad de Madrid.

Con la regeneración del residuo es posible obtener nuevamente un aceite base industrial con el que posteriormente se pueden fabricar nuevos aceites lubricantes. Gracias a este tratamiento se ha podido devolver al mercado 4.146 nuevas toneladas de bases lubricantes. Para obtener esa misma cantidad en un proceso de primer refino se hubieran necesitado unos 1,9 millones de barriles de petróleo. La fabricación de aceite a partir de bases regeneradas representa un impacto 40 veces inferior a su fabricación directa a partir del petróleo. Con la regeneración de 3 litros de aceite usado se obtienen 2 litros de base lubricante, mientras que para obtener esa misma cantidad en un proceso de primer refino del petróleo se necesitarían más de 130 litros de petróleo crudo.

Otro valor añadido de este proceso es el efecto favorable sobre el cambio climático, ya que las emisiones de CO2 son inferiores a las que se producirían si el proceso de obtención de bases lubricantes fuese mediante el refino del petróleo. Por otro lado, se estima que por cada tonelada de aceite industrial usado destinado a regeneración y no valorizado energéticamente se evita la emisión a la atmósfera de 3 toneladas de CO2. Según dicha estimación, la gestión mediante regeneración, realizada en 2012, de aceites usados recogidos en la Comunidad de Madrid habría evitado la emisión a la atmósfera de 18.674 toneladas de CO2.

Aprovechamiento energético

Cuando el aceite usado no puede ser regenerado, el segundo tratamiento viable en España es la valorización energética, esto es la producción de un combustible alternativo a partir del aceite usado previamente tratado, de similares cualidades al tradicional fueloil. El pasado año se destinaron a este tratamiento 5.304 toneladas de los aceites usados recogidos en la Comunidad de Madrid, obteniendo dicho combustible útil en muchos tipos de industrias como cementeras, yeseras, fábricas de cerámica, papeleras, asfaltos, áridos o aglomerados, cuyos procesos requieren utilizar hornos trabajando a altas temperaturas y con un importante gasto energético.

Se estima que 1 litro de aceite usado procesado como fueloil contiene 10,84 kWh de energía. Partiendo de este cálculo, se puede afirmar que el combustible producido a través del tratamiento de las 5.304 toneladas de aceites usados supone un equivalente energético de 57 GWh, cantidad equivalente al consumo anual de cerca de 15.000 hogares españoles



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