La Diputación de Valladolid, en colaboración con el Observatorio de Cooperación Internacional para el Desarrollo de la Universidad de Valladolid (UVA), coordina un proyecto europeo denominado Rural DEAR Agenda (Development, Education and Awareness Raising) cuyo fin último es mejorar la planificación de las actuaciones de educación para el desarrollo en el mundo rural.

El proyecto prevé la elaboración de una agenda rural de educación para el desarrollo en Europa y se ejecutará simultáneamente en siete municipios, provincias y regiones europeas: Valladolid (España), Idalion (Chipre), Vratsa (Bulgaria), Tesalónica (Grecia), Malta, Zgiergz (Polonia) y Molise (Italia). La iniciativa, que cuenta con un presupuesto de 1’8 millones de euros financiados en un 85 por ciento por la Unión Europea, comenzó el pasado mes de enero y se prolongará durante tres años.

El origen del proyecto surge hace cinco años, cuando el Área de Cooperación Internacional para el Desarrollo de la Universidad de Valladolid detectó la existencia de multitud de actividades de educación para el desarrollo dirigidas a diferentes públicos a nivel local, autonómico y nacional, organizadas por administraciones, ONG y otras entidades, pero sin una estrategia común.

“Existe un conjunto de actividades para educar a la gente sobre las problemática del desarrollo a nivel global en las que están involucrados muchos actores, pero no responden a un plan de educación para el desarrollo estructurado. Por ello nos planteamos cómo elaborar una estrategia, y lo primero es hacer un diagnóstico sobre cuál es el conocimiento que la población tiene de los temas relativos a la educación para el desarrollo, qué sensibilidad existe, qué es lo que se debería saber o de qué se debería tener conciencia”, detalla Luis Javier Miguel, responsable del Observatorio.

Con financiación obtenida de un proyecto nacional, el grupo realizó este diagnóstico en Castilla y León, fruto del cual se publicó en 2012 el libro Observatorio sobre la educación para el desarrollo, “una fotografía sobre cómo está la educación para el desarrollo en la comunidad desde diferentes puntos de vista”.

Se trata de uno de los estudios más completos realizados a nivel nacional en cuanto a la situación de la educación para el desarrollo. En él se analizó el trabajo de las instituciones (Junta de Castilla y León, diputaciones y ayuntamientos), de las entidades educativas (colegios, institutos, universidades), de los organismos no gubernamentales y de otros actores, como sindicatos o asociaciones de diverso tipo.

También se investigó la opinión pública en torno a la educación para el desarrollo a través de grupos de discusión (organizados por provincias, por edades, por grados de educación, etc.) y de encuestas de población (en todas las provincias y en algunos colegios). Asimismo, se analizó la visibilidad de la educación para el desarrollo en los medios de comunicación y en los libros de texto, principalmente de Educación Secundaria. Finalmente, se examinaron las campañas y los materiales didácticos diseñados por las ONG para conocer aspectos como sus índices de impacto o el tipo de información que transmiten.

Proyecto europeo

Tras llevar a cabo este diagnóstico, el objetivo del Observatorio era contribuir a diseñar un plan estratégico sobre educación para el desarrollo en Castilla y León, pero el proyecto concluyó y no se pudo renovar su continuidad. “Entonces pensamos en pedir un proyecto europeo y trasladar este planteamiento a Europa. Contactamos con varios socios para llevar a cabo el diagnóstico inicial con las pautas que nosotros habíamos seguido y presentamos la idea. En este caso, el fin último es diseñar agendas de educación para el desarrollo en las zonas rurales europeas, tomando como referencia siete zonas, y elaborar estrategias que puedan ser extrapolables y utilizarse posteriormente como referencia en el resto de Europa”, recuerda Luis Javier Miguel.

La Diputación de Valladolid es el coordinador administrativo, mientras que el Observatorio de Cooperación de la UVA actúa como coordinador técnico del proyecto. “Vamos a repetir el estudio de diagnóstico que realizamos en Castilla y León de una forma simplificada en las siete zonas rurales del proyecto. Con esta información crearemos un primer borrador de agenda y realizaremos una prueba piloto para comprobar cómo funciona. Con la experiencia que obtengamos desarrollaremos una agenda definitiva para cada una de las siete zonas y extrapolaremos un modelo de agenda general que podrá ser útil en todas las zonas europeas”, concluye.



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