En la inauguración del acto intervinieron el alcalde, Bartolomé Hernández, y el director general de Industria Agroalimentaria y Capacitación Agraria, Ángel García Lidón. Las ponencias corrieron a cargo de representantes de la empresa Koppert y técnicos del Instituto Murciano de Investigación y Desarrollo Agrario y Alimentario (IMIDA). Finalmente, tuvo lugar una mesa redonda sobre la colaboración entre sectores para actuar de forma solidaria en el manejo de virosis transmitidas por insectos vectores, en la que también participaron agricultores y técnicos de la organización agraria Asaja.

La Consejería puso en marcha en primavera un novedoso programa experimental de enriquecimiento de la fauna auxiliar, en la zona de La Marina de Águilas, para reducir las poblaciones de los insectos transmisores de virus.

García Lidón señaló que, a finales de la década de los 80, la Consejería realizó las primeras experiencias de control biológico de plagas en hortalizas de la Región de Murcia, con introducciones masivas de auxiliares criados en insectarios. Apuntó que, “a mediados de la década de los 90, se obtuvieron buenos resultados en cultivos de pimiento para consumo en fresco en invernadero. Tanto el trips, principal objetivo, como la mosca blanca, pulgones y araña roja, respondieron muy bien a las estrategias de control biológico, que se fueron ajustando en sucesivas campañas hasta alcanzar la totalidad de las explotaciones de pimiento del Campo de Cartagena”.

Mosca blanca

Entre los años 2000 y 2002, la Consejería realizó experiencias en determinadas comarcas para reducir la presión de la mosca blanca (Bemisia Tabaci), vector del virus de la cuchara del tomate, con sueltas masivas de parasitoides en plantaciones de curcubitáceas al aire libre, donde la mosca blanca se refugiaba y multiplicaba para desplazarse nuevamente a las plantaciones de tomate donde causaba los mayores daños.

En 2003 se llevó a cabo el I Programa experimental de actuaciones mancomunadas en La Marina de Águilas, abarcando todas las parcelas de cultivo implicadas en la dinámica de Bemisia, con la colaboración de más de cien productores de hortalizas de la zona. Según García Lidón, “los buenos resultados obtenidos y el apoyo de los productores de tomate, fueron la base de la ampliación de estos programas a otras zonas de cultivo”.

En 2004 se pusieron en marcha los Programas de actuación para el control biológico de los insectos vectores de virus, con la colaboración del Ministerio de Agricultura. Desde entonces, la Consejería ha ido incorporando nuevos objetivos e iniciativas para avanzar hacia métodos más limpios y sostenibles de manejo de plagas y en especial de las virosis.

El director general apuntó que “para reducir la presión del virus de la cuchara y el virus del bronceado y sus insectos vectores, la mosca blanca Bemisia Tabaci y el trips Frankiniella Occidentalis, ha sido necesario trabajar paralelamente sobre el resto de patologías de los cultivos, y compatibilizar los sistemas de control utilizados con la introducción de fauna beneficiosa”. En este sentido, destacó que “formación y experiencia, además de una buena transferencia al sector, han sido las claves de estos programas”.

A finales de 2007 irrumpió la Tuta Absoluta, lo que obligó a la Consejería a realizar un programa de experimentación y elaborar estrategias integradas para su control, que incluyeron la utilización de auxiliares.

Finalmente, en pasado verano se detectó el virus de Nueva Delhi en calabacín y en plantaciones de melón tardías, por lo que se intensificaron los trabajos de investigación y experimentación, así como la transferencia al sector de las estrategias más convenientes para su manejo, entre las que los insectos beneficiosos son una herramienta clave para la resolución de este grave problema.



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