El mero (Epinephelus marginatus) es una especie clave del ecosistema rocoso del Mediterráneo, considerada en peligro de extinción según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

En el Parque Nacional Marítimo-Terrestre del Archipiélago de Cabrera, el mero presenta densidades elevadas en comparación con el resto del Mediterráneo. El seguimiento de la evolución de la ictiofauna desde la creación del parque indicó la estabilización de las densidades del mero dentro de las zonas de reserva marina, incluso con valores inferiores a las zonas de uso restringido, donde se desarrolla la pesca artesanal. Estas observaciones plantearon la necesidad de identificar los hábitats óptimos para juveniles y adultos de la especie, así como sus patrones de movimientos, para determinar si las actuales medidas de gestión del Parque son adecuadas para su correcta conservación.

La consecución de estos objetivos requirió la estimación de la talla de primera madurez de la población de mero en el parque, así como el desarrollo de métodos específicos de captura para minimizar el impacto sobre ésta y otras especies en el área de estudio. Las estimaciones de abundancia y caracterización del hábitat se llevaron a cabo mediante censos en inmersión, mientras que el estudio del patrón de movimiento se abordó mediante técnicas de marcado-recaptura. Los resultados mostraron diferencias en la distribución espacial y temporal de los juveniles y adultos de la población y entre épocas de reproducción y postreproducción.

Los juveniles se distribuyen preferentemente en zonas rocosas, de elevada rugosidad y bajo hidrodinamismo a profundidades menores a 18 metros, mientras que los adultos, sin embargo, muestran preferencia por zonas de corriente, sobre sustrato en pendiente con pequeños rodales rocosos y profundidades mayores de 17 metros. Al finalizar la reproducción, los ejemplares adultos de la población se distribuyen en cotas más profundas.

“Estos resultados ponen de manifiesto que las medidas de gestión espacial actualmente en vigor en el Parque, como la prohibición de la pesca a menos de 20 metros de profundidad, y la localización de las reservas integrales en las bahías, suponen una protección de los hábitats óptimos para los juveniles del mero pero no de los hábitats preferenciales de los adultos”, explican los investigadores.

“En consecuencia, hemos recomendado la modificación de las actuales medidas de gestión y hemos propuesto una serie de medidas complementarias que incluirían la protección de los hábitats esenciales del mero durante todas las fases de su ciclo vital. Dichas propuestas están basadas no solamente en las densidades de las poblaciones de mero, sino también en otros indicadores como la abundancia y diversidad de otros grandes serránidos y de especies vulnerables o amenazadas, la diversidad de las comunidades bentónicas y calidad del paisaje submarino, la capacidad de vigilancia y el esfuerzo pesquero de cada zona”.

El estudio es el resultado del proyecto “Identificación del patrón de movimientos y factores ambientales que determinan la distribución espacial del mero Epinephelus marginatus en el Parque Nacional Marítimo-Terrestre del Archipiélago de Cabrera: aplicaciones para su conservación”, financiado por el Programa de investigación en la Red de Parques Nacionales 2008-2011.

Los resultados del proyecto han sido publicados recientemente por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente en el quinto volumen de la colección "Investigación en la Red de Parques Nacionales" que tiene como objetivo difundir los resultados de los proyectos de investigación financiados por el Organismo Autónomo Parques Nacionales.



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